jueves, 30 de octubre de 2008

La reina Sofía dijo lo que opina sobre la homosexualidad: gays y lesbianas le declaran la guerra


Más allá de la posible imprudencia de la reina Sofía, las organizaciones de homosexuales deberían tolerar las opiniones que no comparten sus hábitos y costumbres, porque eso resulta clave en la construcción de la libertad que ellos mismos gozan. Aqui, la controversia en España:


"(...) Puedo comprender, aceptar y respetar que haya personas con otra tendencia sexual, pero ¿que se sientan orgullosos por ser gays? ¿Qué se suban a una carroza y salgan en manifestaciones? Si todos los que no somos gays saliéramos en manifestación... colapsaríamos el tráfico. Si esas personas quieren vivir juntas, vestirse de novios y casarse, pueden estar en su derecho, o no, según las leyes de su país: pero que a eso no lo llamen matrimonio, porque no lo es. Hay muchos nombres posibles: contrato social, contrato de unión.

-¿Está a favor del aborto?

-En absoluto

-¿Y de la eutanasia?

-No soy partidaria. La vida y la muerte no están en nuestras manos. ¿Muerte digna? Totalmente de acuerdo. (...)".

Reina Sofía, en el libro La Reina Muy de Cerca (Planeta), entrevista de Pilar Urbano.

En España, la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Felgtb) ha pedido a la Casa Real que rectifique las declaraciones de la reina Sofía sobre la homosexualidad que ha recogido la periodista Pilar Urbano en su nuevo libro, La Reina muy de cerca.

En una entrevista exclusiva para el programa 'A vivir' de la Cadena SER, la periodista nos ha relatado su experiencia con la Reina mostrándonos su lado más humano.

El presidente de la Felgtb, Antonio Poveda, ha expresado su "tremenda sorpresa" ante el hecho de que Casa Real, "que representa a toda la ciudadanía, cuestione los derechos de una parte de la misma. Nos parece inaudito", ha subrayado.

"Muchas madres de gays y lesbianas se van a preguntar por qué la Reina entiende que el Príncipe se case con una mujer divorciada, pero no pueda entender que otras madres quieran la felicidad y el matrimonio para sus hijos, independientemente de con quién se casen", ha indicado Antonio Poveda. Además, se ha quejado de la "frivolidad" de doña Sofía al "dudar de que se pueda sentir orgullo de ser gay y salir a la calle" a demostrarlo.

"La manifestación del Orgullo es el símbolo de nuestra lucha para acabar con la homofobia que aún existe en España. Para ostentación, las bodas de sus hijos", ha concluido.

El portavoz de Izquierda Unida en el Congreso de los Diputados, Gaspar Llamazares, ha dicho que, "por suerte, en el Estado español el Rey reina, pero no gobierna, y la Reina tampoco gobierna".

En declaraciones en la Cámara baja, Llamazares ha señalado que la opinión de doña Sofía "es una opinión personal, que no comparto. Quien decide si es matrimonio o no es matrimonio no es la Reina, sino que es el Parlamento, y el Parlamento ha decidido que la unión entre homosexuales es tan matrimonio como la unión entre heterosexuales", ha apostillado.

La diputada del BNG en el Congreso, Olaia Fernández, ha mostrado su respeto por las palabras de la Reina, si bien ha recalcado que su formación no comparte una opinión sobre los gays que ya sospechaba que doña Sofía tenía. En cualquier caso, ha destacado que se ha roto "el principio de neutralidad" de la Monarquía, que ha de respetar la pluralidad ideológica del Estado.

El rechazo de la reina Sofía al "matrimonio" gay levanta las primeras ampollas

No rechaza la unión entre homosexuales, pero sí que se les denomine "matrimonio". La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Felgtb) pide una rectificación a la Casa Real



Es poco usual que la reina Sofía de Grecia exprese su opinión. Sin embargo, con la publicación del libro La Reina muy de cerca de Pilar Urbano, presentado hoy, se ha roto ese silencio.

Sofía defiende el estudio de la religión en los colegios "hasta una cierta edad porque necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida", reconoce el derecho de los gays a casarse "pero que no le llamen matrimonio", se opone frontalmente al aborto, resta importancia a la quema de fotos de su familia y cree que informar de manera exhaustiva sobre el maltrato doméstico provoca un efecto contagio.

Estas manifestaciones de la reina Sofía ya están empezando a desencadenar las primeras reacciones.


Intolerable sobre los gays

De momento, la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Felgtb) ya ha pedido una rectificación a la Casa Real "por la salida de tono intolerable" de Sofía, según manifestó su presidente, Antonio Poveda. De momento, la Casa Real no se ha pronunciado.

"Si estas personas quieren vivir juntas, vestirse de novios y casarse, pueden estar en su derecho, o no, según las leyes de su país: pero que a eso no le llamen matrimonio, porque no lo es", manifiesta Sofía en la obra de Urbano.


Poveda calificó de "inaudito" que la Casa Real se manifieste sobre asuntos sociales y advirtió de que "están cuestionando al Parlamento y a las instituciones democráticas".

"Nosotros estamos muy orgullosos de la democracia española", dijo.

Además de reiterar "su sorpresa", Poveda señaló que si los homosexuales salen a la calle o hacen manifestaciones es porque "existe la homofobia, y recordó a la Reina "la ostentación" que se hace en las bodas de los miembros de la Casa Real.

En este punto, el presidente del Senado, Javier Rojo, se ha mostrado mucho más comprensivo con las palabras de la reina, hasta el punto de que ha reconocido que él mismo tuvo que explicarle la ley de matrimonio homosexual a su madre.

"Yo respeto a la reina en sus opiniones porque creo que eso está dentro del pensamiento, de la opinión que pueden tener muchos ciudadanos de este país", afirmó Rojo en declaraciones a Punto Radio.


Todavía más comprensivas que el señor Rojo han sido las declaraciones de La Fundación Vida, contraria al aborto, sobre los comentarios de Sofía. La Fundación ha aplaudido hoy el "gesto valiente y oportuno" de la Reina en un momento en el que en España "se está lanzando una campaña que presenta la interrupción voluntaria del embarazo como un derecho de la mujer", aseguran.

Según el director de la fundación, Manuel Cruz, las confesiones realizadas por doña Sofía son "una lección de responsabildad". "Es el momento de dar la batalla y decir 'basta ya', antes de que sea demasiado tarde", concluyó.

En su opinión, la Reina "ha demostrado que es una persona normal, con los valores claros, y no hay ninguna razón para criticar sus palabras".

Finalmente, Cruz condenó los "ataques" que ha recibido la Reina por sus palabras. "Quienes la atacan son aquellos que se autoproclaman defensores de los derechos y de las mujeres y los que temen que se les fastidie el negocio", concluye.


La opinión mostrada por Sofía de Grecia acerca del aborto tampoco ha pasado desapercibido.

La Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción voluntaria del Embarazo (ACAI) calificó hoy de "imprudentes" las declaraciones en contra del aborto hechas por la reina Sofía en un libro de Pilar Urbano y consideró que debería habérselas guardado, al formar parte de una institución del Estado.

"Me parecen imprudentes" las declaraciones de doña Sofía" en un momento en el que se está planteando ampliar la legislación en materia de aborto porque se ha demostrado que es insuficiente", ha declarado a Servimedia Empar Pineda, portavoz de ACAI.

A su juicio, la reina "tenía que haberse guardado sus opiniones personales, teniendo en cuenta que forma parte de una institución del Estado".

"Que doña Sofía, en tanto que ciudadana, dé su opinión sobre el aborto me parece bien. Pero como reina creo que tiene que tener muy en cuenta la opinión mayoritaria de la población, que está a favor de la interrupción voluntaria del embarazo", concluyó Pineda.



Las perlas de la reina

Homosexuales: "Si estas personas quieren vivir juntas, vestirse de novios y casarse, pueden estar en su derecho, o no, según las leyes de su país: pero que a eso no le llamen matrimonio, porque no lo es. (...) Puedo comprender, aceptar y respetar que haya personas con otra tendencia sexual, pero ¿que se sientan orgullosos por ser gays? ¿Que se suban a una carroza y salgan en manifestaciones? Si todos los que no somos gays saliéramos en manifestación... colapsaríamos el tráfico"

Aborto y eutanasia: "En absoluto" (...) "La vida y la muerte no están en nuestras manos".

Religión obligatoria en los colegios: "Los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida".

Violencia machista: "Ha ocurrido siempre. Ahora se informa más y con todo detalle. En cierto modo, se provoca un contagio, se dan ideas que otros imitan. Los que son propensos tienen un filón en esas noticias".

Público.es

sábado, 26 de abril de 2008

Action-Führer no sale de la caja

FEDERICO MARÍN BELLÓN
 
Hitler está de moda. Viena acoge estos días el rodaje de «Mi lucha», una comedia disparatada en la que el joven protagonista, que ya se arregla el bigotito, aspira a convertirse en un artista y comparte habitación con dos judíos. Los visitantes del Museo en Memoria del Holocausto, en Washington, pueden ver una exposición sobre los Juegos Olímpicos de Berlín, organizados en 1936 a la mayor gloria del Tercer Reich y de la raza aria sin que las amenazas de boicot del mundo más o menos libre sonaran más alto de lo que lo hacen ahora, en los meses previos a Pekín 2008 (menos mal que Jesse Owens se hizo cargo del famoso «citius, altius, fortius»).
 
Hay otros ejemplos: el Congreso Mundial Judío protestaba anteayer contra Amazon, la mayor tienda de internet, por seguir vendiendo camisetas que llevan estampado el lema «Amo a Hitler». El modelo incluye tallas femeninas e infantiles, más que nada para evitar cualquier atisbo de discriminación. Alemania, entretanto, se plantea autorizar la venta del libro «Mi lucha» siempre que incluya las pertinentes anotaciones al margen, como admitía una de las máximas autoridades judías de aquel país. Ayer mismo también se cumplía un cuarto de siglo de los falsos diarios de Hitler con los que el semanario «Stern» hizo el ridículo editorial más célebre de la historia. La publicación pagó entonces un dineral a su autor, el coleccionista de arte Konrad Kujau, a quien por cierto le ha salido una falsa sobrina respondona que se dedica a vender dibujos de su falso tío, también falsos, por supuesto. En definitiva, por una causa o por otra, en las últimas jornadas llega a las redacciones una media de un teletipo a la hora con «el gran dictador» como protagonista.
 


 
 
Pero lo más rocambolesco de todo lo visto hasta la fecha son unos muñecos de Hitler, modelo action-man (¿recuerdan la película «Toy Story»?), retirados en Ucrania justo antes de su salida a la venta, según informa la prensa de Kiev. De aspecto poco marcial y con accesorios como unos guantes, unas gafas de sol, un abrigo y un bastón (más chapliniano que nazi), ahora el juguete podría causar furor en el mercado negro, hasta el infinito y más allá. Lo próximo quizá sea un action-führer para el coche, al estilo del Elvis que todavía mueve sus caderas en las carreteras de medio mundo, y que podría activarse cuando suene la música de Wagner en la radio. También es posible que el problema no sean las camisetas, los libros, los dibujos y los muñequitos que intentan prohibirse en todas partes, sino la cantidad de gente dispuesta a comprar cualquier cosa relacionada con aquel psicópata.
 
 
REUTERS
ABC.es

domingo, 23 de diciembre de 2007

El otro Juan Pablo II, libro de David Yallop

Por Ángel Páez

Yallop, quien desentrañó la historia del convicto Ilich Ramírez Sánchez, más conocido como "Carlos El Chacal", y reveló los secretos de la muerte del efímero papa Juan Pablo I, se propuso relatar el lado oculto de la vida de su sucesor, el polaco Karol Wojtyla (1978-2005), una tarea polémica para un católico como él.

"Desde el día en que Karol Wojtyla fue elegido como el nuevo Papa, el departamento de prensa del Vaticano emitió un comunicado sobre su vida lleno de mentiras acerca de su relación con los nazis y su papel respecto a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. La prensa consumió ese material sin cuestionarlo y lo repitió tantas veces que se convirtió en verdad", dijo Yallop, entrevistado por IPS durante su visita a Lima.

Ni siquiera la noticia de que Juan Pablo II sería beatificado en tiempo récord, desanimó a Yallop.

Todo lo que no se había contado del "Papa viajero" aparece en las 700 páginas de "El poder y la gloria: Juan Pablo II, ¿santo o político?", publicado este año en español por la editorial Planeta.

"He escuchado y leído que el objetivo del libro es impedir la beatificación de Juan Pablo II. Eso no es correcto", sostuvo Yallop, quien antes de aceptar la entrevista preguntó a este cronista si había leído su libro, porque le fastidia hablar con un interlocutor desinformado.

"Además, el movimiento hacia su canonización es imposible de resistir. Ahora, el hecho de que deba ser canonizado es otro tema. En enero de 2006, cuando estaba escribiendo el libro, el Vaticano había recibido más de dos millones de cartas que acreditaban las virtudes del Papa", dijo.

La biografía oficial del Vaticano señala que Wojtyla "cuando era joven, en la Segunda Guerra Mundial, participó en un movimiento clandestino que asistía a los judíos" perseguidos por la Alemania nazi.

Pero Yallop descubrió que esta referencia no se ajustaba a la verdad. Wojtyla "trabajó para la compañía East German Chemical Works, lo que le había merecido la especial protección del Tercer Reich porque se le consideraba vital para el esfuerzo bélico". Por lo tanto, no es verdad que "fue incluido en la lista negra por los nazis por socorrer a los judíos", como sostiene la versión vaticana.

Juan Pablo II no se preocupó de corregir éstos y otros "errores" de su oficina de prensa, afirma el autor.

Yallop también documentó que Wojtyla ascendió en la jerarquía eclesiástica polaca con el beneplácito del régimen socialista que gobernaba su país.



Según Yallop, Juan Pablo II apañó al cuestionado cardenal de Chicago, John Patrick Cody, acusado de corrupción, no cumplió con lo dispuesto por su antecesor de remover a los altos funcionarios del Banco del Vaticano comprometidos en operaciones ilegales, ni expulsó a notorios mafiosos italianos que tenían cuentas en esa entidad creada para fines píos.

La exposición de estos hechos que contradicen la imagen de Wojtyla podría eventualmente motivar la excomunión de Yallop. "Dada la forma en que se maneja el Vaticano, no me quita el sueño que me expulsen de la Iglesia", dijo.

"Juan Pablo II sabía de todo lo que ocurría en el Banco del Vaticano porque era su banco. Todos los años, el encargado le informaba de los hechos. Era vox populi lo que sucedía, los periódicos publicaban los escándalos financieros. Y su actitud fue siempre la misma. Preguntaba: '¿Hemos perdido dinero?'. Y si la respuesta era no, entonces miraba para otro lado".

Quizás una de las actitudes más controvertidas de Juan Pablo II, meticulosamente investigada por Yallop, fue su condena a la Teología de la Liberación, una corriente progresista nacida en el seno de la iglesia latinoamericana.

Según el autor de "El poder y la gloria", la postura de Wojtyla constituyó una suerte de sentencia de muerte a miles de fieles y religiosos en una región dominada en los años 70 y 80 por dictaduras militares abocadas al exterminio de la oposición.

En su primera visita a América, iniciada en México en 1979, le preguntaron: "¿Y la Teología de la Liberación?". Y contestó: "Depende de qué Teología de la Liberación. Si hablamos de la Teología de la Liberación de Cristo, no de (Karl) Marx, estoy totalmente a favor de ella".

En una reunión reservada con los obispos de la región, celebrada en Puebla, advirtió: "Hay personas que pretenden describir a Jesús como un activista político, como un luchador contra la dominación romana y las autoridades, e incluso como alguien implicado en la lucha de clases. Esta concepción de Cristo como figura política, como revolucionario, como el subversivo de Nazareth, no concuerda con el catecismo de la Iglesia".

Según Yallop, esa declaración y virtual condena de la Teología de la Liberación deleitó al (tirano chileno) Augusto Pinochet (1973-1990) y a los demás dictadores militares y sus escuadrones de la muerte en América Latina".

Yallop reconstruye la entrevista entre el arzobispo salvadoreño Arnulfo Romero y Juan Pablo II, el 7 de mayo de 1979, en la que el primero le entregó evidencias del asesinato sistemático de sacerdotes defensores de los pobres.

"En El Salvador la Iglesia es perseguida", le dijo Romero. "Bueno, ya no exagere", le contestó el Papa. "Es importante que se ponga a dialogar con el gobierno. (…) No sólo debe interesarnos defender la justicia social y el amor a los pobres, también debe preocuparnos el peligro de que los comunistas exploten la situación. Eso sería malo para la Iglesia", recomendó Juan Pablo, según la reconstrucción de Yallop.

En enero de 1980, en un nuevo encuentro, Romero no consiguió del pontífice una condena pública al régimen de El Salvador. Sicarios del gobierno ultraderechista asesinaron al arzobispo poco después, el 24 de marzo de 1980.

Al hacerse públicas numerosas denuncias de pedofilia contra sacerdotes, Juan Pablo II intentó inicialmente manejar el asunto en secreto y lo redujo a "un problema esencialmente estadounidense".

Cuando las denuncias crecieron y parecía que los casos de abuso sexual de menores cometidos por religiosos alcanzaban la dimensión de una plaga, el Papa prefirió callar, según el libro.

"El silencio del Papa era deliberado", escribió Yallop. "Le tenía un intenso odio patológico a cualquier indicio de que la Iglesia Católica no fuera una institución perfecta. Todo desacuerdo debía mantenerse detrás de las puertas cerradas, ya fuese en torno a la política de la Iglesia, una conducta escandalosa o una actividad criminal".

Wojtyla creyó hasta el final de su vida que había obrado con corrección.

"Definitivamente, se fue a la tumba muy feliz de lo que había logrado", dijo Yallop a IPS.

"Si tuviera oportunidad de verlo en el otro mundo, le preguntaría: ¿Cómo puedes estar tan tranquilo con todo el daño que le has hecho al mundo? ¿Cómo puedes mirarme a los ojos después de haber despreciado la Teología de la Liberación, lo que condenó a cientos de miles de latinoamericanos a la muerte?", añadió.

Yallop recordó que en 2004, en la celebración de su cumpleaños 84, el pontífice pareció presa de algún arrepentimiento al escribir: "Tal vez debí ser más duro con algunas personas", para luego retractarse: "No, pensándolo bien, hice todo lo que debía hacer".

En opinión de Yallop, su culpa fue "haber pecado por omisión antes que por acción".

Un católico como el autor no debería temer al infierno por publicar lo que considera la verdad, pero ante la pregunta, contestó citando una reseña de su libro aparecida en un periódico escocés: "Es probable que Yallop vaya al infierno por lo que ha escrito, pero sus revelaciones bien valen la pena".

DiarioDigital

jueves, 25 de octubre de 2007

Halle Berry se disculpó por hacer un chiste antisemita


La actriz Halle Berry se disculpó públicamente por hacer un chiste que podría interpretarse como antisemita, informó el New York Post. Todo ocurrió durante el programa "The Tonight Show", conducido por Jay Leno. Allí la ganadora del Oscar mostró varis fotos suyas un tanto distorsionadas. Mientras se exhibía una imagen, en la que se podía apreciar que la nariz de Halle parecía mucho más grande de lo que es en realidad, dijo: "Esta podría pasar como mi prima judía". El comentario no causó la gracia esperada en la audiencia y, al finalizar el programa, Halle Berry le pidió a Leno que eliminar el chiste de la transmisión. 
 

En un comunicado de prensa la actriz aseguró que no quiso ofender a nadie- "Luego del programa me di cuenta de que mi chiste podría sonar ofensivo –explicó-, por lo que pedí a Jay que lo editara y él lo hizo. Se suponía que sería un segmento gracioso. Ofrezco mis disculpas, lo siento", concluyó. 
 
Clarín.com

sábado, 22 de septiembre de 2007

La cadena de tiendas Zara y la “Svástica”


En apenas cuatro meses, Zara ha vuelto a quedar expuesta en una polémica por uno de sus artículos que, por segunda vez, han irritado a la comunidad judía, que, sin embargo, mira para otro lado cuando la responsable de la matanza es el gobierno sionista. Resulta que uno de los bolsos que vendía la citada tienda luce una “esvástica”. Un cliente británico, al percatarse, decidió devolver el artículo. Después, la empresa española tomó la decisión de retirar la colección y se disculpó ante la opinión pública internacional.

El pasado mes de mayo, la firma española también tuvo que pedir disculpas, esa vez a la comunidad ultraortodoxa judía, por haber incurrido en lo que ésta considera un grave pecado, como es mezclar algodón y lino en una misma prenda. Esta mezcla está terminantemente prohibida por el judaísmo, al ser considerada un “híbrido” contra natura. Ahora la nueva polémica tiene tintes políticos. Medios británicos e israelíes se hicieron eco de los símbolos que aparecen en el bolso, que fuentes de Zara niegan que apareciesen en el diseño original aprobado por el Grupo Inditex. A la vez, recuerdan que al ser fabricada por un proveedor externo en la India se trata de simbología hindú. Las mismas fuentes comprenden la indignación de este cliente, pero también han destacado que el significado de la esvástica no es sólo político.
Inditex se ha tenido que disculpar ante la opinión pública internacional por segunda vez en cuatro meses ante la indignación en muchos países. La cadena, con 3.300 tiendas en 66 países de todo el mundo, ha retirado el artículo, cuyo precio de venta rondaba los 55 euros, después de que una joven en el Reino Unido exigiera la devolución de su importe tras advertir el detalle del bordado.

Aunque es obvio que resulta asociada al nazismo después de que el Partido liderado por Hitler la utilizase como identificación en los años 30, existía desde hace miles de años en diversas religiones de la India como el hinduismo, el budismo y el jainismo. También era conocida por los griegos como la cruz gamada, por tener cuatro brazos acodados como la letra gamma mayúscula del alfabeto griego, y por los romanos, como demuestra su presencia en catacumbas.

Zara entró en este mercado en 1997 y ya es la principal cadena de ropa en el país, con 15 tiendas, unos 900 empleados y un volumen de ventas de 340 millones de dólares anuales.

miércoles, 8 de agosto de 2007

El 'souvenir' del búnker

G. BÖNISCH / M. SCHEPP
La colección de discos de Hitler incluía grabaciones de músicos rusos y judíos




Parece el cuento de Ábrete, Sésamo. Pero pasó en 1945 en el Berlín destrozado por la guerra y el desenlace es un hallazgo histórico. Estamos en mayo, y Lev Besymenski, capitán del servicio de exploración militar del frente bielorruso recibe una orden. Debe inspeccionar la cancillería del Reich asaltada el día antes, incluido el búnker del Führer, en el que la vida de Adolf Hitler tocó a su fin. Allí se refugió el dictador con sus pertenencias más preciadas: entre ellas, una colección de grabaciones de músicos rusos y judíos.

Pero Besymenski aún no lo sabe; es un profesional que, además, sabe alemán. Acaba de traducir para Stalin la noticia de la muerte de Hitler dada a conocer por el general Krebs. Ese día de mayo se encuentra en el edificio, todavía imponente, de la Wilhelmstrasse en Berlín. Ha pasado varias horas inspeccionando minuciosamente la central del régimen nazi, cuando el comandante soviético a cargo del recinto le pregunta qué podría empaquetarle como souvenir.

"Ante nuestros ojos se ofreció una imagen insólita", dejó escrito décadas después. "En cada una de las estancias había varias hileras de sólidas cajas de madera numeradas, pegadas unas a otras". El personal de servicio alemán había explicado que estas cajas estaban preparadas para su traslado a la residencia de Hitler en Berghof (Baviera), pero al final no habían llegado a enviarlas. Estaban llenas de vajillas y enseres domésticos. Besymenski reunió un montón de souvenirs en una caja que más tarde se llevó consigo a Moscú a bordo de un tren especial. Han pasado 46 años hasta que su hija Alexandra se ha tropezado con el peculiar botín.

Agosto de 1991. Hace un hermoso día de verano en la colonia de dachas de Nikolina-Gora, cerca de Moscú, donde los Besymenski tienen una casita. Hay invitados. Después de comer, llega el momento de relajarse y Besymenski manda a su hija al desván a coger las raquetas de bádminton.
Allí arriba está oscuro y apenas queda espacio libre; hay cajas de libros por todas partes. "Mi tibia tropezó con algo duro", cuenta Besymenskaia, que ahora tiene 53 años. "Era una pila de discos". Tenían unos adhesivos rectangulares con un dentado muy fino en los bordes que la dejaron de piedra. En ellos ponía: Cuartel general del Führer. Papá, ¿qué es esto?, ¿qué hace esto en el desván?", preguntó. "Ya lo ves, son discos de pasta. Pero desde hace años yo sólo escucho CD", gruñó el anciano de 70 años, que no estaba dispuesto a revelar nada más..

Besymenski después de la guerra se convirtió en un honorable historiador y nunca mencionó en los libros que escribió sobre Hitler lo que se llevó consigo de Berlín a Moscú en el 1945: parte de la colección de discos del cuartel general del Führer.

El melómano Besymenski, que murió en junio a los 86 años, se había llevado aquello que satisfacía su pasión. Y en las últimas semanas, su hija Alexandra ha permitido al Spiegel examinar la colección de casi cien discos de pasta. La mayoría están guardados en álbumes rojos y algunos en álbumes azules de una docena de discos cada uno. Algunos están rayados, otros rotos, aunque la mayoría está bien conservada.
El primer álbum no contiene nada especialmente sorprendente: las sonatas para piano Opus 78 y 90, de Ludwig van Beethoven, por ejemplo, o la obertura del Holandés errante, de Richard Wagner, interpretada por la orquesta del Festival de Bayreuth. La música era una de las pasiones de Hitler, junto con la arquitectura. En su época vienesa iba a la ópera casi a diario para escuchar a Beethoven o a Wagner, a Liszt o a Brahms. Pero para él sólo contaba la música alemana. Sin embargo, en la colección de Besymenski hay obras de compositores pertenecientes a pueblos que los nazis consideraban inferiores, entre ellos los rusos Tchaikovski, Borodin y Rachmaninov.

Así, tras el número de inventario Cuartel general del Führer 840, se esconde una grabación de la empresa Electrola con la etiqueta "Bajo en ruso con orquesta y coro". Su contenido es el aria de la Muerte de Boris Godunoff, del compositor ruso Modesto Mussorgski, cantada por el bajo ruso Fiodor Schaliapin. Otro de los álbumes contiene exclusivamente obras de Tchaikovski con el astro del violín Bronislav Huberman, un judío polaco, como solista. "Me parece un completo absurdo", se indigna todavía Alexandra Besy-menskaia, "teniendo en cuenta que millones de eslavos y judíos perdieron la vida víctimas de la ideología nazi".

Por lo visto, cuando Hitler, llevado de su locura de conquistar el mundo, fue aislándose cada vez más y apenas se dejaba ver en público, trataba de relajarse escuchando discos. Su radiotelegrafista Rochus Misch, de 90 años de edad y último superviviente del búnker del Führer, contó cómo en una ocasión, en el cuartel general del Führer, en la localidad ucrania de Winniza, tras una fuerte discusión con el estado mayor operativo de la Wehrmacht Hitler, había pedido a su criado que le pusiera un disco: "A continuación, se quedó completamente absorto en la escucha. Probablemente, el Führer quería distraerse", opina.

Sin embargo, el dictador y sus cómplices disfrutaban sin reservas del talento de los artistas judíos. En la colección de discos, que presumiblemente se encontraba en las estancias del refugio antiaéreo situado bajo la cancillería del Reich, también aparece como intérprete el judío austriaco Artur Schnabel.

Besymenski, judío él también, se quedó asombrado de la cantidad de nombres rusos famosos que descubrió en los discos del búnker. "Eran grabaciones de música clásica, interpretadas por las mejores orquestas de Europa y Alemania con los mejores solistas de la época... Me sorprendió encontrar también música rusa", escribió el historiador hace tres años cuando, ante la insistencia de su hija, se avino a dejar escrito cómo fue a parar a sus manos esta colección de discos.

Der Spiegel

sábado, 7 de octubre de 2006

Dicen que las Torres de New York colapsaron por demolición controlada

por Steve E. Jones y Elaine Jarvik

Una investigación a fondo de los eventos del 11 de septiembre del físico Steven E. Jones, profesor de la Universidad Brigham Young, concluyó que la explicación oficial para el derrumbe de los edificios del Centro Mundial de Comercio (WTC, en inglés) resulta inverosímil según las leyes de la física. Jones y otros 50 colegas están reclamando una investigación científica independiente e internacional «no guiada por intereses politizados y restricciones, sino por observaciones y cálculos».

Trayendo a la realidad la explicación oficial del colapso de los tres edificios del WTC, Jones citó el completo, rápido y simétrico desplome de las torres; las explosiones horizontales (mechas) evidenciadas en las películas de los derrumbes; el hecho de que la antena cayó primero en la torre del norte, sugiriendo el uso de explosivos en las columnas de la base; y las grandes piscinas de metal fundido observadas en las áreas del sótano de ambas torres.

Jones miembro del movimiento científico Scholars for 9/11 Truth (Científicos por la Verdad) también investigó el derrumbamiento del WTC 7, uno de los 47 edificios de la historia que no fue impactado por los aviones, pero al caer dejó su propia «huella» de manera semejante a una demolición controlada. El WTC 7 albergaba dependencias del Servicio Secreto de EEUU, del departamento de Defensa, Servicio de Inmigración y Naturalización, Comisión de Seguridades e Intercambio de EEUU, Oficina de Manejo de Emergencias del Alcalde, Consejo Regional del Servicio de Renta Pública y de la Agencia Central de Inteligencia. Muchos de los expedientes del escándalo de la contabilidad de Enron fueron destruidos cuando el edificio se vino abajo.

Jones reclama que el National Institute of Standards and Technology (NIST) o Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, no hizo caso de la física y de la química en lo qué sucedió el 11 de septiembre (9/11) e inclusive manipuló sus pruebas a fin de adecuarlas para conseguir una hipótesis generada por computadora sobre el resultado final del colapso e, incluso, no se interesaron en investigar la posibilidad de una demolición controlada. También cuestiona las investigaciones conducidas por FEMA (sigla en inglés de la Federal Emergency Management Agency) y la Comisión del 9/11.



Resultados dudosos del informe:

Nunca ningún edificio de estructura de acero colapsó debido al fuego, antes o después de las torres del WTC. Pero los explosivos pueden romper con eficacia las columnas de acero.

El edificio WTC 7, que no fue impactado por los aviones secuestrados, colapsó en 6,6 segundos, justo 0,6 de segundo más de lo que demoraría en caer un objeto desde la azotea hasta golpear la tierra.

«¿Donde está el retraso previsto por la conservación del ímpetu, una de las leyes fundacionales de la física?, pregunta Jones. Es decir, como las caída de los pisos superior golpeó los pisos inferiores dejando intactas las columnas de acero, tal caída debió ser impedida significativamente por la masa impactada».

«¿Cómo logran caer tan rápidamente los pisos superiores y, entonces, todavía conservar el ímpetu en los edificios derrumbándose? La paradoja -dice Jones- se resuelve fácilmente por la hipótesis de la demolición controlada, donde los explosivos removieron rápidamente el material de los pisos inferiores, incluyendo el soporte de las columnas de acero, y permitieron el colapso a una velocidad cercana a la caída libre». Estas observaciones no fueron analizadas por FEMA, NIST o la Comisión 9/11.

Un derrumbe por causas no explosivas típicamente amontona virutas de concreto roto. Pero la mayoría del material de las torres fue convertido en harina, como polvo, mientras los edificios estaban cayéndose. «¿Cómo podemos entender este comportamiento extraño, sin explosivos? Extraordinario, asombroso, y exigimos un escrutinio puesto que los informes financiados por el gobierno de EEUU no pudieron analizar este fenómeno».

Los soportes de acero «en parte se evaporaron», pero se requieren temperaturas cercanas a 5.000 grados Fahrenheit [2760 grados C°] para evaporar el acero y ningún material de oficina ni el combustible diesel pueden generar temperaturas tan altas. El fuego causado por el combustible (fuel oil) del motor a reacción de los aviones secuestrados duró a lo sumo unos minutos y la combustión de los materiales de oficina consumidos por el fuego dura aproximadamente veinte minutos en cualquier locación dada.

El metal fundido encontrado en las ruinas del WTC pudo haber sido el resultado de una reacción de alta temperatura de un explosivo normalmente usado como el thermite. Edificios no destruidos por explosivos «tienen insuficiente energía dirigida como para producir la fundición de grandes cantidades de metal», dice Jones.

Si numerosos observadores ubicados adentro y cerca de las torres escucharon explosiones múltiples, ruidosas y en secuencia rápida, y estas explosiones ocurrieron debajo, lejos de la región donde impactaron los aviones ¿cómo tantas personas pudieron superar esos obstáculos?
«...Acontecimientos orquestados por el gobierno...»

Jones, al frente de un grupo llamado «Eruditos o Científicos por la Verdad del 9/11» (ya un miembro de esta asociación ha sido asesinado en extrañas circunstancias), en enero de 2006 llamó a una investigación internacional sobre los ataques y llegó tan lejos como acusar el gobierno de EEUU de un encubrimiento masivo.

Creemos que los más altos funcionarios del gobierno han encubierto hechos cruciales sobre lo qué realmente sucedió el 11 de septiembre’, dijo el grupo en una declaración. ’Creemos que estos acontecimientos pudieron haberse orquestado por la administración para manipular a los ciudadanos estadounidense para obtener apoyo a sus políticas en el país y en el extranjero.

El grupo está liderado por Jones y James H. Fetzer, profesor emérito (McKnight de filosofía) de la Universidad de Minnesota Duluth, y participa un grupo de 50 académicos y expertos, incluyendo a Robert M. Bowman, ex director del programa de defensa del espacio de EEUU conocido como «Guerra de las Galaxias», y Morgan Reynolds, ex jefe de economistas del departamento del Trabajo en el primer período del presidente George W. Bush.

VoltaireNet.org

jueves, 8 de junio de 2006

El histórico fracaso de Benedicto XVI en Auschwitz

Daniel Jonah Goldhagen

Algunos momentos concretos ofrecen a los políticos y los líderes religiosos las condiciones para dejar grabados gestos o pronunciamientos simbólicos en la conciencia histórica. En 1970, en una ceremonia de conmemoración, el canciller alemán, Willy Brandt, se postró espontáneamente de rodillas, claramente invadido por la emoción y el arrepentimiento (a pesar de que él había sido enemigo del nazismo), ante el monumento a la revuelta del gueto de Varsovia. Juan Pablo II, el primer Papa que visitó la sinagoga de Roma, en 1986, se dirigió a los judíos allí congregados en términos humildes e inolvidables, como "nuestros hermanos mayores".

El papa Benedicto XVI dispuso de un momento así el domingo 28 de mayo en Auschwitz. En estos tiempos en los que el presidente de Irán y otros están volviendo a negar la existencia del Holocausto, la visita de Benedicto, contemplada por todo el mundo, tuvo importancia histórica y política. Este Papa alemán confirmaba con su presencia y sus palabras la falsedad y la mentira que representa negar el Holocausto. Llegaba, dijo, para cumplir "un deber con la verdad y la justicia debida a todos los que aquí sufrieron". Sin embargo, lo que tuvo de bueno su vista a Auschwitz quedó anulado por el discurso que pronunció, que no mostró nada parecido ni a la sincera emoción de Brandt ni a la humildad de Juan Pablo, y que se apartó escandalosamente de lo que el propio Benedicto XVI ha llamado su obligación de decir la verdad. Por el contrario, el Papa emborronó la interpretación histórica, eludió la responsabilidad moral y rehuyó el deber político.

Benedicto exoneró injustamente a los alemanes de su responsabilidad en el Holocausto y atribuyó la culpa exclusivamente a "una banda de criminales" que "usaron y abusaron" del pueblo alemán, engañado y presionado, como "instrumento" de destrucción. Lo cierto es que los alemanes, en general, apoyaron la persecución de los judíos, y muchos de los cientos de miles que la llevaron a cabo eran ciudadanos corrientes que actuaban de buen grado. No se puede atribuir la culpa del Holocausto, por completo o incluso principalmente, a una "banda criminal". Ningún especialista alemán, ningún político alemán, se atrevería hoy a proponer el relato mitológico que hace Benedicto XVI del pasado.

El Papa sí dijo que "los gobernantes del Tercer Reich querían aplastar a todo el pueblo judío". Pero luego convirtió el Holocausto en un ataque fundamentalmente dirigido no contra los judíos sino contra el cristianismo, al afirmar, sin razón, que el motivo por el que los nazis deseaban matar a los judíos era, en definitiva, "arrancar la raíz esencial de la fe cristiana", es decir, que lo que les movió a matar judíos fue que el judaísmo era la religión de la que procedía el cristianismo. Como sabe cualquier historiador e incluso cualquiera que se moleste en estudiar un poco -y como los historiadores de la Iglesia suelen esforzarse en subrayar-, los criminales alemanes consideraban que los judíos eran una "raza" malévola y poderosa, una "raza", no un grupo religioso. Su deseo de aniquilar a los judíos no tenía nada que ver con el anticristianismo.

El hecho de que Benedicto XVI no dijera que los alemanes asesinaban judíos porque los odiaban encaja en su incapacidad general de afrontar la importancia histórica del Holocausto en el asesinato de masas alemán. Esta omisión rige su discurso de forma sutil y no tan sutil, como en su intención de no llamar al crimen ni Holocausto ni Shoah (Shoah lo incluyó en el último momento, cuando ya había repartido el texto), y en el dato de que la mención explícita de la matanza de judíos ocupase menos de 200 palabras en un discurso de casi 2.300, muchas de ellas dedicadas a la mencionada cristianización del Holocausto. Por supuesto, está muy bien reconocer y recordar que los alemanes asesinaron a otros pueblos, pero de los 1,1 millones de víctimas de Auschwitz, un millón fueron judíos. Y fue una fábrica de muerte diseñada específicamente para los judíos. Por el discurso de Benedicto XVI, nadie podría saber ese dato tan fundamental. Además, la manipulación histórica de Benedicto XVI para cristianizar el Holocausto es un escándalo moral porque oculta la realidad más inquietante sobre el papel de la Iglesia católica en este asunto: en toda Europa, las iglesias respaldaron de forma tácita y activa la persecución de los judíos. El papa Pío XII, los obispos alemanes, los obispos franceses, los jefes de la Iglesia polaca y otros: muchos líderes eclesiásticos, movidos por el antisemitismo, apoyaron o reclamaron la persecución de los judíos (aunque no su matanza). Algunos, como los dirigentes eslovacos y los sacerdotes croatas, llegaron a participar personalmente en los propios asesinatos de masas. Benedicto XVI eliminó y ocultó toda relación entre la Iglesia católica, el cristianismo y el Holocausto, un retroceso importante respecto a la postura que habían adoptado anteriormente Juan Pablo II y muchas iglesias católicas europeas. Por asombroso que parezca, Benedicto XVI entró en Auschwitz, cementerio de un millón de judíos, y no mencionó ni una sola vez el motor fundamental del Holocausto: el antisemitismo. Ni mucho menos el antisemitismo histórico del cristianismo, que durante siglos fue omnipresente en Europa y que culminó en el nazismo y el Holocausto. Independientemente de las diferencias entre el antisemitismo nazi y el caldo de cultivo antisemita del cristianismo, es el vínculo histórico y moral ineludible entre la Iglesia, los nazis y Auschwitz. Desde el Vaticano II, en 1965, la Iglesia ha condenado enérgicamente el antisemitismo y lo ha calificado de pecado. Y, sin embargo, Benedicto XVI, símbolo político y moral para un mundo expectante, permaneció despreocupadamente callado en Auschwitz en un momento en el que el peligro del antisemitismo está resurgiendo, sin pronunciar una sola palabra en su contra y sin recordar a la humanidad lo que ese mal había engendrado allí: una fábrica de muerte. Al final, Benedicto XVI se preguntó dónde estaba Dios. Una pregunta de clérigo. Pero la pregunta que brilló por su ausencia fue dónde estaba la Iglesia. Al apelar a los misterios de Dios, el Papa ocultó incluso uno de los aspectos de la conducta de la Iglesia y Pío XII de los que más se ha hablado siempre: por qué no dijeron nada. Por qué no hicieron algo más para ayudar a los judíos. Semejante evasiva no es la mejor forma de que un dirigente moral asuma su responsabilidad, ni mucho menos de cumplir con la obligación moral de la Iglesia del arrepentimiento y la reparación. En su breve papado, Benedicto XVI ha dado grandes muestras de buena voluntad para mejorar la actitud de la Iglesia respecto a los judíos de hoy. Pero al disimular el pasado -al exculpar a los criminales alemanes y a la Iglesia, al universalizar el Holocausto y al quitar importancia a su motivación puramente antijudía- ofrece al mundo una imagen que contrasta desfavorablemente con la de Juan Pablo II, que, en ocasiones similares, habló con franqueza y humildad y en el espíritu de una Iglesia dedicada a hacer reparaciones, y que se esforzó especialmente en advertir al mundo sobre los males del antisemitismo. Benedicto XVI ha dado un paso atrás en lo que la Iglesia católica había asumido en los años anteriores a su pasado: la necesidad de reconocer su papel en la propagación del antisemitismo y la persecución de los judíos; que muchos católicos, empujados por ese antisemitismo de la Iglesia, intervinieron en la persecución y matanza de los judíos; que la Iglesia debería haber hecho mucho más para ayudar al pueblo agredido. Y, sobre todo, que la Iglesia, como decía la declaración de los obispos franceses en 1997, debe confesar su 'pecado' y pronunciar 'palabras de arrepentimiento'. Sólo entonces tendrá derecho Benedicto XVI a pedir la reconciliación a las víctimas.

ELPAIS.es

miércoles, 25 de enero de 2006

"El Exodo no existió", afirma el arqueólogo Israel Finkelstein

Sus investigaciones han revolucionado la disciplina de la arqueología bíblica
Por Luisa Corradini  | LA NACION


TEL AVIV.– Israel Finkelstein es un hombre de suerte: aunque sus trabajos de arqueología cuestionan el origen divino de los primeros libros del Antiguo Testamento, judíos y católicos acogen sus hipótesis con auténtico interés y, curiosamente, no lo estigmatizan. 

Este enfant terrible de la ciencia revolucionó la nueva arqueología bíblica cuando afirmó que la saga histórica relatada en los cinco libros que conforman el Pentateuco de los cristianos y la Torá de los judíos no responde a ninguna revelación divina. Dijo que, por el contrario, esa gesta es un brillante producto de la imaginación humana y que muchos de sus episodios nunca existieron. 

El Pentateuco “es una genial reconstrucción literaria y política de la génesis del pueblo judío, realizada 1500 años después de lo que siempre creímos”, sostiene Finkelstein, de 57 años, director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv. 

Añade que esos textos bíblicos son una compilación iniciada durante la monarquía de Josías, rey de Judá, en el siglo VII a.C. En aquel momento, ese reino israelita del Sur comenzó a surgir como potencia regional, en una época en la cual Israel (reino israelita del Norte) había caído bajo control del imperio asirio.
El principal objetivo de esa obra era crear una nación unificada, que pudiera cimentarse en una nueva religión. El proyecto, que marcó el nacimiento de la idea monoteísta, era constituir un solo pueblo judío, guiado por un solo Dios, gobernado por un solo rey, con una sola capital, Jerusalén, y un solo templo, el de Salomón. En sus trabajos, que han marcado a generaciones de la nueva escuela de la arqueología bíblica, Finkelstein establece una coherencia entre los cinco libros del Pentateuco: el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio. Los siglos nos han traído esos episodios que relatan la creación del hombre, la vida del patriarca Abraham y su familia -fundadores de la nación judía-, el éxodo de Egipto, la instalación en la tierra prometida y la época de los Reyes. Según Finkelstein, esos relatos fueron embellecidos para servir al proyecto del rey Josías de reconciliar a los dos reinos israelitas (Israel y Judá) e imponerse frente a los grandes imperios regionales: Asiria, Egipto y Mesopotamia. El arqueólogo recibió a LA NACION en la Universidad de Tel Aviv. 

 "Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán", dice Finkelstein.



-Durante más de veinte siglos, los hombres creyeron que Dios había dictado las Escrituras a un cierto número de sabios, profetas y grandes sacerdotes israelitas.
-Así es. Para las autoridades religiosas, judías y cristianas, Moisés era el autor del Pentateuco. Según el Deuteronomio, el profeta lo escribió poco antes de su muerte, en el monte Nebo. Los libros de Josué, de los Jueces y de Samuel eran archivos sagrados, obtenidos y conservados por el profeta Samuel en el santuario de Silo, y los libros de los Reyes venían de la pluma del profeta Jeremías. Así también, David era el autor de los Salmos y Salomón, el de los Proverbios y el del Cantar de los Cantares. 

-Y sin embargo?
-Desde el siglo XVII, los expertos comenzaron a preguntarse quién había escrito la Biblia. Moisés fue la primera víctima de los avances de la investigación científica, que planteó cantidad de contradicciones. ¿Cómo es posible -preguntaron los especialistas- que haya sido el autor del Pentateuco cuando el Deuteronomio, el último de los cinco libros, describe el momento y las circunstancias de su propia muerte?

-Usted afirma que el Pentateuco fue escrito en una época mucho más reciente.
-La arqueología moderna nos permite asegurar que el núcleo histórico del Pentateuco y de la historia deuteronómica fue compuesto durante el siglo VII antes de Cristo. El Pentateuco fue una creación de la monarquía tardía del reino de Judá, destinada a propagar la ideología y las necesidades de ese reino. Creo que la historia deuteronómica fue compilada, durante el reino de Josías, a fin de servir de fundamento ideológico a ambiciones políticas y reformas religiosas particulares. 

-Según la Biblia, primero fue el viaje del patriarca Abraham de la Mesopotamia a Canaán. El relato bíblico abunda en informaciones cronológicas precisas.
-Es verdad. La Biblia libra una cantidad de informaciones que deberían permitir saber cuándo vivieron los patriarcas. En ese relato, la historia de los comienzos de Israel se desarrolla en secuencias bien ordenadas: los Patriarcas, el Exodo, la travesía del desierto, la conquista de Canaán, el reino de los Jueces, el establecimiento de la monarquía. Haciendo cálculos, Abraham debería de haber partido hacia Canaán unos 2100 años antes de Cristo. 

-¿Y no es así?
-No. En dos siglos de investigación científica, la búsqueda de los patriarcas nunca dio resultados positivos. La supuesta migración hacia el Oeste de tribus provenientes de la Mesopotamia, con destino a Canaán, se reveló ilusoria. La arqueología ha probado que en esa época no se produjo ningún movimiento masivo de población. El texto bíblico da indicios que permiten precisar el momento de la composición final del libro de los Patriarcas. Por ejemplo, la historia de los patriarcas está llena de camellos. Sin embargo, la arqueología revela que el dromedario sólo fue domesticado cuando se acababa el segundo milenio anterior a la era cristiana y que comenzó a ser utilizado como animal de carga en Medio Oriente mucho después del año 1000 a.C. La historia de José dice que la caravana de camellos transporta "goma tragacanto, bálsamo y láudano". Esa inscripción corresponde al comercio realizado por los mercaderes árabes bajo control del imperio asirio en los siglos VIII y VII a.C. Otro hecho anacrónico es la primera aparición de los filisteos en el relato, cuando Isaac encuentra a Abimelech, rey de los filisteos. Esos filisteos -grupo migratorio proveniente del mar Egeo o de Asia Menor- se establecieron en la llanura litoral de Canaán a partir de 1200 a.C. Esos y otros detalles prueban que esos textos fueron escritos entre los siglos VIII y VII a.C. 

-El heroísmo de Moisés frente a la tiranía del faraón, las diez plagas de Egipto y el éxodo masivo de israelitas hacia Canaán son algunos de los episodios más dramáticos de la Biblia. ¿También eso es leyenda?
-Según la Biblia, los descendientes del patriarca Jacob permanecieron 430 años en Egipto antes de iniciar el éxodo hacia la Tierra Prometida, guiados por Moisés, a mediados del siglo XV a.C. Otra posibilidad es que ese viaje se haya producido dos siglos después. Los textos sagrados afirman que 600.000 hebreos cruzaron el Mar Rojo y que erraron durante 40 años por el desierto antes de llegar al monte Sinaí, donde Moisés selló la alianza de su pueblo con Dios. Sin embargo, los archivos egipcios, que consignaban todos los acontecimientos administrativos del reino faraónico, no conservaron ningún rastro de una presencia judía durante más de cuatro siglos en su territorio. Tampoco existían, en esas fechas, muchos sitios mencionados en el relato. Las ciudades de Pitom y Ramsés, que habrían sido construidas por los hebreos esclavos antes de partir, no existían en el siglo XV a.C. En cuanto al Exodo, desde el punto de vista científico no resiste el análisis. 

-¿Por qué?
-Porque, desde el siglo XVI a.C., Egipto había construido en toda la región una serie de fuertes militares, perfectamente administrados y equipados. Nada, desde el litoral oriental del Nilo hasta el más alejado de los pueblos de Canaán, escapaba a su control. Casi dos millones de israelitas que hubieran huido por el desierto durante 40 años tendrían que haber llamado la atención de esas tropas. Sin embargo, ni una estela de la época hace referencia a esa gente. Tampoco existieron las grandes batallas mencionadas en los textos sagrados. La orgullosa Jericó, cuyos muros se desplomaron con el sonar de las trompetas de los hebreos, era entonces un pobre caserío. Tampoco existían otros sitios célebres, como Bersheba o Edom. No había ningún rey en Edom para enfrentar a los israelitas. Esos sitios existieron, pero mucho tiempo después del Exodo, mucho después de la emergencia del reino de Judá. Ni siquiera hay rastros dejados por esa gente en su peregrinación de 40 años. Hemos sido capaces de hallar rastros de minúsculos caseríos de 40 o 50 personas. A menos que esa multitud nunca se haya detenido a dormir, comer o descansar: no existe el menor indicio de su paso por el desierto. 

-En resumen, los hebreos nunca conquistaron Palestina.
-Nunca. Porque ya estaban allí. Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán que se instalaron en las regiones montañosas en el siglo XII a.C. Allí, unas 250 comunidades muy reducidas vivieron de la agricultura, aisladas unas de otras, sin administración ni organización política. Todas las excavaciones en la región exhumaron vestigios de poblados con silos para cereales, pero también de corrales rudimentarios. Esto nos lleva a pensar que esos individuos habían sido nómadas que se convirtieron en agricultores. Pero ésa fue la tercera ola de instalación sedentaria registrada en la región desde el 3500 a.C. Esos pobladores pasaban alternativamente del sedentarismo al nomadismo pastoral con mucha facilidad. 

-¿Por qué? 
-Ese tipo de fluctuación era muy frecuente en Medio Oriente. Los pueblos autóctonos siempre supieron operar una rápida transición de la actividad agrícola a la pastoral en función de las condiciones políticas, económicas o climáticas. En este caso, en épocas de nomadismo, esos grupos intercambiaban la carne de sus manadas por cereales con las ricas ciudades cananeas del litoral. Pero cuando éstas eran víctimas de invasiones, crisis económicas o sequías, esos pastores se veían forzados a procurarse los granos necesarios para su subsistencia y se instalaban a cultivar en las colinas. Ese proceso es el opuesto al que relata la Biblia: la emergencia de Israel fue el resultado, no la causa, del derrumbe de la cultura cananea. 

-Pero entonces, si esos primeros israelitas eran también originarios de Canaán, ¿cómo identificarlos?
-Los pueblos disponen de todo tipo de medios para afirmar su etnicidad: la lengua, la religión, la indumentaria, los ritos funerarios, los tabúes alimentarios. En este caso, la cultura material no propone ningún indicio revelador en cuanto a dialectos, ritos religiosos, formas de vestirse o de enterrar a los muertos. Hay un detalle muy interesante sobre sus costumbres alimentarias: nunca, en ningún poblado israelita, fueron exhumados huesos de cerdo. En esa época, los primeros israelitas eran el único pueblo de esa región que no comía cerdo. 

-¿Cuál es la razón?
-No lo sabemos. Quizá los protoisraelitas dejaron de comer cerdo porque sus adversarios lo hacían en profusión y ellos querían ser diferentes. El monoteísmo, los relatos del Exodo y la alianza establecida por los hebreos con Dios hicieron su aparición mucho más tarde en la historia, 500 años después. Cuando los judíos actuales observan esa prohibición, no hacen más que perpetuar la práctica más antigua de la cultura de su pueblo verificada por la arqueología. 

-En el siglo X a.C. las tribus de Israel formaron una monarquía unificada -el reino de Judá- bajo la égida del rey David. David y su hijo, Salomón, servirán de modelo a las monarquías de Occidente. ¿Tampoco ellos fueron lo que siempre se creyó?
-Tampoco en este caso la arqueología ha sido capaz de encontrar pruebas del imperio que nos legó la Biblia: ni en los archivos egipcios ni en el subsuelo palestino. David, sucesor del primer rey, Saúl, probablemente existió entre 1010 y 970 a.C. Una única estela encontrada en el santuario de Tel Dan, en el norte de Palestina, menciona "la casa de David". Pero nada prueba que se haya tratado del conquistador que evocan las Escrituras, capaz de derrotar a Goliat. Es improbable que David haya sido capaz de conquistas militares a más de un día de marcha de Judá. La Jerusalén de entonces, escogida por el soberano como su capital, era un pequeño poblado, rodeado de aldeas poco habitadas. ¿Dónde el más carismático de los reyes hubiera podido reclutar los soldados y reunir el armamento necesarios para conquistar y conservar un imperio que se extendía desde el Mar Rojo, al Sur, hasta Siria, al Norte? Salomón, constructor del Templo y del palacio de Samaria, probablemente tampoco haya sido el personaje glorioso que nos legó la Biblia. 

-¿Y de dónde salieron sus fabulosos establos para 400.000 caballos, cuyos vestigios sí se han encontrado?
-Fueron criaderos instalados en el Sur por el reino de Israel varios decenios más tarde. A la muerte de Salomón, alrededor del 933 a.C., las tribus del norte de Palestina se separaron del reino unificado de Judá y constituyeron el reino de Israel. Un reino que, contrariamente a lo que afirma la Biblia, se desarrolló rápido, económica y políticamente. Los textos sagrados nos describen las tribus del Norte como bandas de fracasados y pusilánimes, inclinados al pecado y a la idolatría. Sin embargo, la arqueología nos da buenas razones para creer que, de las dos entidades existentes, la meridional (Judá) fue siempre más pobre, menos poblada, más rústica y menos influyente. Hasta el día en que alcanzó una prosperidad espectacular. Esto se produjo después de la caída del reino nórdico de Israel, ocupado por el poderoso imperio asirio, que no sólo deportó hacia Babilonia a los israelitas, sino que además instaló a su propia gente en esas fértiles tierras. 

-¿Fue, entonces, durante el reino de Josías en Judá cuando surgió la idea de ese texto que se transformaría en fundamento de nuestra civilización occidental y origen del monoteísmo?
-Hacia fines del siglo VII a.C. hubo en Judá un fermento espiritual sin precedente y una intensa agitación política. Una coalición heteróclita de funcionarios de la corte sería responsable de la confección de una saga épica compuesta por una colección de relatos históricos, recuerdos, leyendas, cuentos populares, anécdotas, predicciones y poemas antiguos. Esa obra maestra de la literatura -mitad composición original, mitad adaptación de versiones anteriores- pasó por ajustes y mejoras antes de servir de fundamento espiritual a los descendientes del pueblo de Judá y a innumerables comunidades en todo el mundo. 

-El núcleo del Pentateuco fue concebido, entonces, quince siglos después de lo que creíamos. ¿Sólo por razones políticas? ¿Con el fin de unificar los dos reinos israelitas?
-El objetivo fue religioso. Los dirigentes de Jerusalén lanzaron un anatema contra la más mínima expresión de veneración de deidades extranjeras, acusadas de ser el origen de los infortunios que padecía el pueblo judío. Pusieron en marcha una campaña de purificación religiosa, ordenando la destrucción de los santuarios locales. A partir de ese momento, el templo que dominaba Jerusalén debía ser reconocido como único sitio de culto legítimo por el conjunto del pueblo de Israel. El monoteísmo moderno nació de esa innovación. 
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