sábado, 22 de septiembre de 2007

La cadena de tiendas Zara y la “Svástica”


En apenas cuatro meses, Zara ha vuelto a quedar expuesta en una polémica por uno de sus artículos que, por segunda vez, han irritado a la comunidad judía, que, sin embargo, mira para otro lado cuando la responsable de la matanza es el gobierno sionista. Resulta que uno de los bolsos que vendía la citada tienda luce una “esvástica”. Un cliente británico, al percatarse, decidió devolver el artículo. Después, la empresa española tomó la decisión de retirar la colección y se disculpó ante la opinión pública internacional.

El pasado mes de mayo, la firma española también tuvo que pedir disculpas, esa vez a la comunidad ultraortodoxa judía, por haber incurrido en lo que ésta considera un grave pecado, como es mezclar algodón y lino en una misma prenda. Esta mezcla está terminantemente prohibida por el judaísmo, al ser considerada un “híbrido” contra natura. Ahora la nueva polémica tiene tintes políticos. Medios británicos e israelíes se hicieron eco de los símbolos que aparecen en el bolso, que fuentes de Zara niegan que apareciesen en el diseño original aprobado por el Grupo Inditex. A la vez, recuerdan que al ser fabricada por un proveedor externo en la India se trata de simbología hindú. Las mismas fuentes comprenden la indignación de este cliente, pero también han destacado que el significado de la esvástica no es sólo político.
Inditex se ha tenido que disculpar ante la opinión pública internacional por segunda vez en cuatro meses ante la indignación en muchos países. La cadena, con 3.300 tiendas en 66 países de todo el mundo, ha retirado el artículo, cuyo precio de venta rondaba los 55 euros, después de que una joven en el Reino Unido exigiera la devolución de su importe tras advertir el detalle del bordado.

Aunque es obvio que resulta asociada al nazismo después de que el Partido liderado por Hitler la utilizase como identificación en los años 30, existía desde hace miles de años en diversas religiones de la India como el hinduismo, el budismo y el jainismo. También era conocida por los griegos como la cruz gamada, por tener cuatro brazos acodados como la letra gamma mayúscula del alfabeto griego, y por los romanos, como demuestra su presencia en catacumbas.

Zara entró en este mercado en 1997 y ya es la principal cadena de ropa en el país, con 15 tiendas, unos 900 empleados y un volumen de ventas de 340 millones de dólares anuales.

miércoles, 8 de agosto de 2007

El 'souvenir' del búnker

G. BÖNISCH / M. SCHEPP
La colección de discos de Hitler incluía grabaciones de músicos rusos y judíos




Parece el cuento de Ábrete, Sésamo. Pero pasó en 1945 en el Berlín destrozado por la guerra y el desenlace es un hallazgo histórico. Estamos en mayo, y Lev Besymenski, capitán del servicio de exploración militar del frente bielorruso recibe una orden. Debe inspeccionar la cancillería del Reich asaltada el día antes, incluido el búnker del Führer, en el que la vida de Adolf Hitler tocó a su fin. Allí se refugió el dictador con sus pertenencias más preciadas: entre ellas, una colección de grabaciones de músicos rusos y judíos.

Pero Besymenski aún no lo sabe; es un profesional que, además, sabe alemán. Acaba de traducir para Stalin la noticia de la muerte de Hitler dada a conocer por el general Krebs. Ese día de mayo se encuentra en el edificio, todavía imponente, de la Wilhelmstrasse en Berlín. Ha pasado varias horas inspeccionando minuciosamente la central del régimen nazi, cuando el comandante soviético a cargo del recinto le pregunta qué podría empaquetarle como souvenir.

"Ante nuestros ojos se ofreció una imagen insólita", dejó escrito décadas después. "En cada una de las estancias había varias hileras de sólidas cajas de madera numeradas, pegadas unas a otras". El personal de servicio alemán había explicado que estas cajas estaban preparadas para su traslado a la residencia de Hitler en Berghof (Baviera), pero al final no habían llegado a enviarlas. Estaban llenas de vajillas y enseres domésticos. Besymenski reunió un montón de souvenirs en una caja que más tarde se llevó consigo a Moscú a bordo de un tren especial. Han pasado 46 años hasta que su hija Alexandra se ha tropezado con el peculiar botín.

Agosto de 1991. Hace un hermoso día de verano en la colonia de dachas de Nikolina-Gora, cerca de Moscú, donde los Besymenski tienen una casita. Hay invitados. Después de comer, llega el momento de relajarse y Besymenski manda a su hija al desván a coger las raquetas de bádminton.
Allí arriba está oscuro y apenas queda espacio libre; hay cajas de libros por todas partes. "Mi tibia tropezó con algo duro", cuenta Besymenskaia, que ahora tiene 53 años. "Era una pila de discos". Tenían unos adhesivos rectangulares con un dentado muy fino en los bordes que la dejaron de piedra. En ellos ponía: Cuartel general del Führer. Papá, ¿qué es esto?, ¿qué hace esto en el desván?", preguntó. "Ya lo ves, son discos de pasta. Pero desde hace años yo sólo escucho CD", gruñó el anciano de 70 años, que no estaba dispuesto a revelar nada más..

Besymenski después de la guerra se convirtió en un honorable historiador y nunca mencionó en los libros que escribió sobre Hitler lo que se llevó consigo de Berlín a Moscú en el 1945: parte de la colección de discos del cuartel general del Führer.

El melómano Besymenski, que murió en junio a los 86 años, se había llevado aquello que satisfacía su pasión. Y en las últimas semanas, su hija Alexandra ha permitido al Spiegel examinar la colección de casi cien discos de pasta. La mayoría están guardados en álbumes rojos y algunos en álbumes azules de una docena de discos cada uno. Algunos están rayados, otros rotos, aunque la mayoría está bien conservada.
El primer álbum no contiene nada especialmente sorprendente: las sonatas para piano Opus 78 y 90, de Ludwig van Beethoven, por ejemplo, o la obertura del Holandés errante, de Richard Wagner, interpretada por la orquesta del Festival de Bayreuth. La música era una de las pasiones de Hitler, junto con la arquitectura. En su época vienesa iba a la ópera casi a diario para escuchar a Beethoven o a Wagner, a Liszt o a Brahms. Pero para él sólo contaba la música alemana. Sin embargo, en la colección de Besymenski hay obras de compositores pertenecientes a pueblos que los nazis consideraban inferiores, entre ellos los rusos Tchaikovski, Borodin y Rachmaninov.

Así, tras el número de inventario Cuartel general del Führer 840, se esconde una grabación de la empresa Electrola con la etiqueta "Bajo en ruso con orquesta y coro". Su contenido es el aria de la Muerte de Boris Godunoff, del compositor ruso Modesto Mussorgski, cantada por el bajo ruso Fiodor Schaliapin. Otro de los álbumes contiene exclusivamente obras de Tchaikovski con el astro del violín Bronislav Huberman, un judío polaco, como solista. "Me parece un completo absurdo", se indigna todavía Alexandra Besy-menskaia, "teniendo en cuenta que millones de eslavos y judíos perdieron la vida víctimas de la ideología nazi".

Por lo visto, cuando Hitler, llevado de su locura de conquistar el mundo, fue aislándose cada vez más y apenas se dejaba ver en público, trataba de relajarse escuchando discos. Su radiotelegrafista Rochus Misch, de 90 años de edad y último superviviente del búnker del Führer, contó cómo en una ocasión, en el cuartel general del Führer, en la localidad ucrania de Winniza, tras una fuerte discusión con el estado mayor operativo de la Wehrmacht Hitler, había pedido a su criado que le pusiera un disco: "A continuación, se quedó completamente absorto en la escucha. Probablemente, el Führer quería distraerse", opina.

Sin embargo, el dictador y sus cómplices disfrutaban sin reservas del talento de los artistas judíos. En la colección de discos, que presumiblemente se encontraba en las estancias del refugio antiaéreo situado bajo la cancillería del Reich, también aparece como intérprete el judío austriaco Artur Schnabel.

Besymenski, judío él también, se quedó asombrado de la cantidad de nombres rusos famosos que descubrió en los discos del búnker. "Eran grabaciones de música clásica, interpretadas por las mejores orquestas de Europa y Alemania con los mejores solistas de la época... Me sorprendió encontrar también música rusa", escribió el historiador hace tres años cuando, ante la insistencia de su hija, se avino a dejar escrito cómo fue a parar a sus manos esta colección de discos.

Der Spiegel

sábado, 7 de octubre de 2006

Dicen que las Torres de New York colapsaron por demolición controlada

por Steve E. Jones y Elaine Jarvik

Una investigación a fondo de los eventos del 11 de septiembre del físico Steven E. Jones, profesor de la Universidad Brigham Young, concluyó que la explicación oficial para el derrumbe de los edificios del Centro Mundial de Comercio (WTC, en inglés) resulta inverosímil según las leyes de la física. Jones y otros 50 colegas están reclamando una investigación científica independiente e internacional «no guiada por intereses politizados y restricciones, sino por observaciones y cálculos».

Trayendo a la realidad la explicación oficial del colapso de los tres edificios del WTC, Jones citó el completo, rápido y simétrico desplome de las torres; las explosiones horizontales (mechas) evidenciadas en las películas de los derrumbes; el hecho de que la antena cayó primero en la torre del norte, sugiriendo el uso de explosivos en las columnas de la base; y las grandes piscinas de metal fundido observadas en las áreas del sótano de ambas torres.

Jones miembro del movimiento científico Scholars for 9/11 Truth (Científicos por la Verdad) también investigó el derrumbamiento del WTC 7, uno de los 47 edificios de la historia que no fue impactado por los aviones, pero al caer dejó su propia «huella» de manera semejante a una demolición controlada. El WTC 7 albergaba dependencias del Servicio Secreto de EEUU, del departamento de Defensa, Servicio de Inmigración y Naturalización, Comisión de Seguridades e Intercambio de EEUU, Oficina de Manejo de Emergencias del Alcalde, Consejo Regional del Servicio de Renta Pública y de la Agencia Central de Inteligencia. Muchos de los expedientes del escándalo de la contabilidad de Enron fueron destruidos cuando el edificio se vino abajo.

Jones reclama que el National Institute of Standards and Technology (NIST) o Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, no hizo caso de la física y de la química en lo qué sucedió el 11 de septiembre (9/11) e inclusive manipuló sus pruebas a fin de adecuarlas para conseguir una hipótesis generada por computadora sobre el resultado final del colapso e, incluso, no se interesaron en investigar la posibilidad de una demolición controlada. También cuestiona las investigaciones conducidas por FEMA (sigla en inglés de la Federal Emergency Management Agency) y la Comisión del 9/11.



Resultados dudosos del informe:

Nunca ningún edificio de estructura de acero colapsó debido al fuego, antes o después de las torres del WTC. Pero los explosivos pueden romper con eficacia las columnas de acero.

El edificio WTC 7, que no fue impactado por los aviones secuestrados, colapsó en 6,6 segundos, justo 0,6 de segundo más de lo que demoraría en caer un objeto desde la azotea hasta golpear la tierra.

«¿Donde está el retraso previsto por la conservación del ímpetu, una de las leyes fundacionales de la física?, pregunta Jones. Es decir, como las caída de los pisos superior golpeó los pisos inferiores dejando intactas las columnas de acero, tal caída debió ser impedida significativamente por la masa impactada».

«¿Cómo logran caer tan rápidamente los pisos superiores y, entonces, todavía conservar el ímpetu en los edificios derrumbándose? La paradoja -dice Jones- se resuelve fácilmente por la hipótesis de la demolición controlada, donde los explosivos removieron rápidamente el material de los pisos inferiores, incluyendo el soporte de las columnas de acero, y permitieron el colapso a una velocidad cercana a la caída libre». Estas observaciones no fueron analizadas por FEMA, NIST o la Comisión 9/11.

Un derrumbe por causas no explosivas típicamente amontona virutas de concreto roto. Pero la mayoría del material de las torres fue convertido en harina, como polvo, mientras los edificios estaban cayéndose. «¿Cómo podemos entender este comportamiento extraño, sin explosivos? Extraordinario, asombroso, y exigimos un escrutinio puesto que los informes financiados por el gobierno de EEUU no pudieron analizar este fenómeno».

Los soportes de acero «en parte se evaporaron», pero se requieren temperaturas cercanas a 5.000 grados Fahrenheit [2760 grados C°] para evaporar el acero y ningún material de oficina ni el combustible diesel pueden generar temperaturas tan altas. El fuego causado por el combustible (fuel oil) del motor a reacción de los aviones secuestrados duró a lo sumo unos minutos y la combustión de los materiales de oficina consumidos por el fuego dura aproximadamente veinte minutos en cualquier locación dada.

El metal fundido encontrado en las ruinas del WTC pudo haber sido el resultado de una reacción de alta temperatura de un explosivo normalmente usado como el thermite. Edificios no destruidos por explosivos «tienen insuficiente energía dirigida como para producir la fundición de grandes cantidades de metal», dice Jones.

Si numerosos observadores ubicados adentro y cerca de las torres escucharon explosiones múltiples, ruidosas y en secuencia rápida, y estas explosiones ocurrieron debajo, lejos de la región donde impactaron los aviones ¿cómo tantas personas pudieron superar esos obstáculos?
«...Acontecimientos orquestados por el gobierno...»

Jones, al frente de un grupo llamado «Eruditos o Científicos por la Verdad del 9/11» (ya un miembro de esta asociación ha sido asesinado en extrañas circunstancias), en enero de 2006 llamó a una investigación internacional sobre los ataques y llegó tan lejos como acusar el gobierno de EEUU de un encubrimiento masivo.

Creemos que los más altos funcionarios del gobierno han encubierto hechos cruciales sobre lo qué realmente sucedió el 11 de septiembre’, dijo el grupo en una declaración. ’Creemos que estos acontecimientos pudieron haberse orquestado por la administración para manipular a los ciudadanos estadounidense para obtener apoyo a sus políticas en el país y en el extranjero.

El grupo está liderado por Jones y James H. Fetzer, profesor emérito (McKnight de filosofía) de la Universidad de Minnesota Duluth, y participa un grupo de 50 académicos y expertos, incluyendo a Robert M. Bowman, ex director del programa de defensa del espacio de EEUU conocido como «Guerra de las Galaxias», y Morgan Reynolds, ex jefe de economistas del departamento del Trabajo en el primer período del presidente George W. Bush.

VoltaireNet.org

jueves, 8 de junio de 2006

El histórico fracaso de Benedicto XVI en Auschwitz

Daniel Jonah Goldhagen

Algunos momentos concretos ofrecen a los políticos y los líderes religiosos las condiciones para dejar grabados gestos o pronunciamientos simbólicos en la conciencia histórica. En 1970, en una ceremonia de conmemoración, el canciller alemán, Willy Brandt, se postró espontáneamente de rodillas, claramente invadido por la emoción y el arrepentimiento (a pesar de que él había sido enemigo del nazismo), ante el monumento a la revuelta del gueto de Varsovia. Juan Pablo II, el primer Papa que visitó la sinagoga de Roma, en 1986, se dirigió a los judíos allí congregados en términos humildes e inolvidables, como "nuestros hermanos mayores".

El papa Benedicto XVI dispuso de un momento así el domingo 28 de mayo en Auschwitz. En estos tiempos en los que el presidente de Irán y otros están volviendo a negar la existencia del Holocausto, la visita de Benedicto, contemplada por todo el mundo, tuvo importancia histórica y política. Este Papa alemán confirmaba con su presencia y sus palabras la falsedad y la mentira que representa negar el Holocausto. Llegaba, dijo, para cumplir "un deber con la verdad y la justicia debida a todos los que aquí sufrieron". Sin embargo, lo que tuvo de bueno su vista a Auschwitz quedó anulado por el discurso que pronunció, que no mostró nada parecido ni a la sincera emoción de Brandt ni a la humildad de Juan Pablo, y que se apartó escandalosamente de lo que el propio Benedicto XVI ha llamado su obligación de decir la verdad. Por el contrario, el Papa emborronó la interpretación histórica, eludió la responsabilidad moral y rehuyó el deber político.

Benedicto exoneró injustamente a los alemanes de su responsabilidad en el Holocausto y atribuyó la culpa exclusivamente a "una banda de criminales" que "usaron y abusaron" del pueblo alemán, engañado y presionado, como "instrumento" de destrucción. Lo cierto es que los alemanes, en general, apoyaron la persecución de los judíos, y muchos de los cientos de miles que la llevaron a cabo eran ciudadanos corrientes que actuaban de buen grado. No se puede atribuir la culpa del Holocausto, por completo o incluso principalmente, a una "banda criminal". Ningún especialista alemán, ningún político alemán, se atrevería hoy a proponer el relato mitológico que hace Benedicto XVI del pasado.

El Papa sí dijo que "los gobernantes del Tercer Reich querían aplastar a todo el pueblo judío". Pero luego convirtió el Holocausto en un ataque fundamentalmente dirigido no contra los judíos sino contra el cristianismo, al afirmar, sin razón, que el motivo por el que los nazis deseaban matar a los judíos era, en definitiva, "arrancar la raíz esencial de la fe cristiana", es decir, que lo que les movió a matar judíos fue que el judaísmo era la religión de la que procedía el cristianismo. Como sabe cualquier historiador e incluso cualquiera que se moleste en estudiar un poco -y como los historiadores de la Iglesia suelen esforzarse en subrayar-, los criminales alemanes consideraban que los judíos eran una "raza" malévola y poderosa, una "raza", no un grupo religioso. Su deseo de aniquilar a los judíos no tenía nada que ver con el anticristianismo.

El hecho de que Benedicto XVI no dijera que los alemanes asesinaban judíos porque los odiaban encaja en su incapacidad general de afrontar la importancia histórica del Holocausto en el asesinato de masas alemán. Esta omisión rige su discurso de forma sutil y no tan sutil, como en su intención de no llamar al crimen ni Holocausto ni Shoah (Shoah lo incluyó en el último momento, cuando ya había repartido el texto), y en el dato de que la mención explícita de la matanza de judíos ocupase menos de 200 palabras en un discurso de casi 2.300, muchas de ellas dedicadas a la mencionada cristianización del Holocausto. Por supuesto, está muy bien reconocer y recordar que los alemanes asesinaron a otros pueblos, pero de los 1,1 millones de víctimas de Auschwitz, un millón fueron judíos. Y fue una fábrica de muerte diseñada específicamente para los judíos. Por el discurso de Benedicto XVI, nadie podría saber ese dato tan fundamental. Además, la manipulación histórica de Benedicto XVI para cristianizar el Holocausto es un escándalo moral porque oculta la realidad más inquietante sobre el papel de la Iglesia católica en este asunto: en toda Europa, las iglesias respaldaron de forma tácita y activa la persecución de los judíos. El papa Pío XII, los obispos alemanes, los obispos franceses, los jefes de la Iglesia polaca y otros: muchos líderes eclesiásticos, movidos por el antisemitismo, apoyaron o reclamaron la persecución de los judíos (aunque no su matanza). Algunos, como los dirigentes eslovacos y los sacerdotes croatas, llegaron a participar personalmente en los propios asesinatos de masas. Benedicto XVI eliminó y ocultó toda relación entre la Iglesia católica, el cristianismo y el Holocausto, un retroceso importante respecto a la postura que habían adoptado anteriormente Juan Pablo II y muchas iglesias católicas europeas. Por asombroso que parezca, Benedicto XVI entró en Auschwitz, cementerio de un millón de judíos, y no mencionó ni una sola vez el motor fundamental del Holocausto: el antisemitismo. Ni mucho menos el antisemitismo histórico del cristianismo, que durante siglos fue omnipresente en Europa y que culminó en el nazismo y el Holocausto. Independientemente de las diferencias entre el antisemitismo nazi y el caldo de cultivo antisemita del cristianismo, es el vínculo histórico y moral ineludible entre la Iglesia, los nazis y Auschwitz. Desde el Vaticano II, en 1965, la Iglesia ha condenado enérgicamente el antisemitismo y lo ha calificado de pecado. Y, sin embargo, Benedicto XVI, símbolo político y moral para un mundo expectante, permaneció despreocupadamente callado en Auschwitz en un momento en el que el peligro del antisemitismo está resurgiendo, sin pronunciar una sola palabra en su contra y sin recordar a la humanidad lo que ese mal había engendrado allí: una fábrica de muerte. Al final, Benedicto XVI se preguntó dónde estaba Dios. Una pregunta de clérigo. Pero la pregunta que brilló por su ausencia fue dónde estaba la Iglesia. Al apelar a los misterios de Dios, el Papa ocultó incluso uno de los aspectos de la conducta de la Iglesia y Pío XII de los que más se ha hablado siempre: por qué no dijeron nada. Por qué no hicieron algo más para ayudar a los judíos. Semejante evasiva no es la mejor forma de que un dirigente moral asuma su responsabilidad, ni mucho menos de cumplir con la obligación moral de la Iglesia del arrepentimiento y la reparación. En su breve papado, Benedicto XVI ha dado grandes muestras de buena voluntad para mejorar la actitud de la Iglesia respecto a los judíos de hoy. Pero al disimular el pasado -al exculpar a los criminales alemanes y a la Iglesia, al universalizar el Holocausto y al quitar importancia a su motivación puramente antijudía- ofrece al mundo una imagen que contrasta desfavorablemente con la de Juan Pablo II, que, en ocasiones similares, habló con franqueza y humildad y en el espíritu de una Iglesia dedicada a hacer reparaciones, y que se esforzó especialmente en advertir al mundo sobre los males del antisemitismo. Benedicto XVI ha dado un paso atrás en lo que la Iglesia católica había asumido en los años anteriores a su pasado: la necesidad de reconocer su papel en la propagación del antisemitismo y la persecución de los judíos; que muchos católicos, empujados por ese antisemitismo de la Iglesia, intervinieron en la persecución y matanza de los judíos; que la Iglesia debería haber hecho mucho más para ayudar al pueblo agredido. Y, sobre todo, que la Iglesia, como decía la declaración de los obispos franceses en 1997, debe confesar su 'pecado' y pronunciar 'palabras de arrepentimiento'. Sólo entonces tendrá derecho Benedicto XVI a pedir la reconciliación a las víctimas.

ELPAIS.es

miércoles, 25 de enero de 2006

"El Exodo no existió", afirma el arqueólogo Israel Finkelstein

Sus investigaciones han revolucionado la disciplina de la arqueología bíblica
Por Luisa Corradini  | LA NACION


TEL AVIV.– Israel Finkelstein es un hombre de suerte: aunque sus trabajos de arqueología cuestionan el origen divino de los primeros libros del Antiguo Testamento, judíos y católicos acogen sus hipótesis con auténtico interés y, curiosamente, no lo estigmatizan. 

Este enfant terrible de la ciencia revolucionó la nueva arqueología bíblica cuando afirmó que la saga histórica relatada en los cinco libros que conforman el Pentateuco de los cristianos y la Torá de los judíos no responde a ninguna revelación divina. Dijo que, por el contrario, esa gesta es un brillante producto de la imaginación humana y que muchos de sus episodios nunca existieron. 

El Pentateuco “es una genial reconstrucción literaria y política de la génesis del pueblo judío, realizada 1500 años después de lo que siempre creímos”, sostiene Finkelstein, de 57 años, director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv. 

Añade que esos textos bíblicos son una compilación iniciada durante la monarquía de Josías, rey de Judá, en el siglo VII a.C. En aquel momento, ese reino israelita del Sur comenzó a surgir como potencia regional, en una época en la cual Israel (reino israelita del Norte) había caído bajo control del imperio asirio.
El principal objetivo de esa obra era crear una nación unificada, que pudiera cimentarse en una nueva religión. El proyecto, que marcó el nacimiento de la idea monoteísta, era constituir un solo pueblo judío, guiado por un solo Dios, gobernado por un solo rey, con una sola capital, Jerusalén, y un solo templo, el de Salomón. En sus trabajos, que han marcado a generaciones de la nueva escuela de la arqueología bíblica, Finkelstein establece una coherencia entre los cinco libros del Pentateuco: el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio. Los siglos nos han traído esos episodios que relatan la creación del hombre, la vida del patriarca Abraham y su familia -fundadores de la nación judía-, el éxodo de Egipto, la instalación en la tierra prometida y la época de los Reyes. Según Finkelstein, esos relatos fueron embellecidos para servir al proyecto del rey Josías de reconciliar a los dos reinos israelitas (Israel y Judá) e imponerse frente a los grandes imperios regionales: Asiria, Egipto y Mesopotamia. El arqueólogo recibió a LA NACION en la Universidad de Tel Aviv. 

 "Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán", dice Finkelstein.



-Durante más de veinte siglos, los hombres creyeron que Dios había dictado las Escrituras a un cierto número de sabios, profetas y grandes sacerdotes israelitas.
-Así es. Para las autoridades religiosas, judías y cristianas, Moisés era el autor del Pentateuco. Según el Deuteronomio, el profeta lo escribió poco antes de su muerte, en el monte Nebo. Los libros de Josué, de los Jueces y de Samuel eran archivos sagrados, obtenidos y conservados por el profeta Samuel en el santuario de Silo, y los libros de los Reyes venían de la pluma del profeta Jeremías. Así también, David era el autor de los Salmos y Salomón, el de los Proverbios y el del Cantar de los Cantares. 

-Y sin embargo?
-Desde el siglo XVII, los expertos comenzaron a preguntarse quién había escrito la Biblia. Moisés fue la primera víctima de los avances de la investigación científica, que planteó cantidad de contradicciones. ¿Cómo es posible -preguntaron los especialistas- que haya sido el autor del Pentateuco cuando el Deuteronomio, el último de los cinco libros, describe el momento y las circunstancias de su propia muerte?

-Usted afirma que el Pentateuco fue escrito en una época mucho más reciente.
-La arqueología moderna nos permite asegurar que el núcleo histórico del Pentateuco y de la historia deuteronómica fue compuesto durante el siglo VII antes de Cristo. El Pentateuco fue una creación de la monarquía tardía del reino de Judá, destinada a propagar la ideología y las necesidades de ese reino. Creo que la historia deuteronómica fue compilada, durante el reino de Josías, a fin de servir de fundamento ideológico a ambiciones políticas y reformas religiosas particulares. 

-Según la Biblia, primero fue el viaje del patriarca Abraham de la Mesopotamia a Canaán. El relato bíblico abunda en informaciones cronológicas precisas.
-Es verdad. La Biblia libra una cantidad de informaciones que deberían permitir saber cuándo vivieron los patriarcas. En ese relato, la historia de los comienzos de Israel se desarrolla en secuencias bien ordenadas: los Patriarcas, el Exodo, la travesía del desierto, la conquista de Canaán, el reino de los Jueces, el establecimiento de la monarquía. Haciendo cálculos, Abraham debería de haber partido hacia Canaán unos 2100 años antes de Cristo. 

-¿Y no es así?
-No. En dos siglos de investigación científica, la búsqueda de los patriarcas nunca dio resultados positivos. La supuesta migración hacia el Oeste de tribus provenientes de la Mesopotamia, con destino a Canaán, se reveló ilusoria. La arqueología ha probado que en esa época no se produjo ningún movimiento masivo de población. El texto bíblico da indicios que permiten precisar el momento de la composición final del libro de los Patriarcas. Por ejemplo, la historia de los patriarcas está llena de camellos. Sin embargo, la arqueología revela que el dromedario sólo fue domesticado cuando se acababa el segundo milenio anterior a la era cristiana y que comenzó a ser utilizado como animal de carga en Medio Oriente mucho después del año 1000 a.C. La historia de José dice que la caravana de camellos transporta "goma tragacanto, bálsamo y láudano". Esa inscripción corresponde al comercio realizado por los mercaderes árabes bajo control del imperio asirio en los siglos VIII y VII a.C. Otro hecho anacrónico es la primera aparición de los filisteos en el relato, cuando Isaac encuentra a Abimelech, rey de los filisteos. Esos filisteos -grupo migratorio proveniente del mar Egeo o de Asia Menor- se establecieron en la llanura litoral de Canaán a partir de 1200 a.C. Esos y otros detalles prueban que esos textos fueron escritos entre los siglos VIII y VII a.C. 

-El heroísmo de Moisés frente a la tiranía del faraón, las diez plagas de Egipto y el éxodo masivo de israelitas hacia Canaán son algunos de los episodios más dramáticos de la Biblia. ¿También eso es leyenda?
-Según la Biblia, los descendientes del patriarca Jacob permanecieron 430 años en Egipto antes de iniciar el éxodo hacia la Tierra Prometida, guiados por Moisés, a mediados del siglo XV a.C. Otra posibilidad es que ese viaje se haya producido dos siglos después. Los textos sagrados afirman que 600.000 hebreos cruzaron el Mar Rojo y que erraron durante 40 años por el desierto antes de llegar al monte Sinaí, donde Moisés selló la alianza de su pueblo con Dios. Sin embargo, los archivos egipcios, que consignaban todos los acontecimientos administrativos del reino faraónico, no conservaron ningún rastro de una presencia judía durante más de cuatro siglos en su territorio. Tampoco existían, en esas fechas, muchos sitios mencionados en el relato. Las ciudades de Pitom y Ramsés, que habrían sido construidas por los hebreos esclavos antes de partir, no existían en el siglo XV a.C. En cuanto al Exodo, desde el punto de vista científico no resiste el análisis. 

-¿Por qué?
-Porque, desde el siglo XVI a.C., Egipto había construido en toda la región una serie de fuertes militares, perfectamente administrados y equipados. Nada, desde el litoral oriental del Nilo hasta el más alejado de los pueblos de Canaán, escapaba a su control. Casi dos millones de israelitas que hubieran huido por el desierto durante 40 años tendrían que haber llamado la atención de esas tropas. Sin embargo, ni una estela de la época hace referencia a esa gente. Tampoco existieron las grandes batallas mencionadas en los textos sagrados. La orgullosa Jericó, cuyos muros se desplomaron con el sonar de las trompetas de los hebreos, era entonces un pobre caserío. Tampoco existían otros sitios célebres, como Bersheba o Edom. No había ningún rey en Edom para enfrentar a los israelitas. Esos sitios existieron, pero mucho tiempo después del Exodo, mucho después de la emergencia del reino de Judá. Ni siquiera hay rastros dejados por esa gente en su peregrinación de 40 años. Hemos sido capaces de hallar rastros de minúsculos caseríos de 40 o 50 personas. A menos que esa multitud nunca se haya detenido a dormir, comer o descansar: no existe el menor indicio de su paso por el desierto. 

-En resumen, los hebreos nunca conquistaron Palestina.
-Nunca. Porque ya estaban allí. Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán que se instalaron en las regiones montañosas en el siglo XII a.C. Allí, unas 250 comunidades muy reducidas vivieron de la agricultura, aisladas unas de otras, sin administración ni organización política. Todas las excavaciones en la región exhumaron vestigios de poblados con silos para cereales, pero también de corrales rudimentarios. Esto nos lleva a pensar que esos individuos habían sido nómadas que se convirtieron en agricultores. Pero ésa fue la tercera ola de instalación sedentaria registrada en la región desde el 3500 a.C. Esos pobladores pasaban alternativamente del sedentarismo al nomadismo pastoral con mucha facilidad. 

-¿Por qué? 
-Ese tipo de fluctuación era muy frecuente en Medio Oriente. Los pueblos autóctonos siempre supieron operar una rápida transición de la actividad agrícola a la pastoral en función de las condiciones políticas, económicas o climáticas. En este caso, en épocas de nomadismo, esos grupos intercambiaban la carne de sus manadas por cereales con las ricas ciudades cananeas del litoral. Pero cuando éstas eran víctimas de invasiones, crisis económicas o sequías, esos pastores se veían forzados a procurarse los granos necesarios para su subsistencia y se instalaban a cultivar en las colinas. Ese proceso es el opuesto al que relata la Biblia: la emergencia de Israel fue el resultado, no la causa, del derrumbe de la cultura cananea. 

-Pero entonces, si esos primeros israelitas eran también originarios de Canaán, ¿cómo identificarlos?
-Los pueblos disponen de todo tipo de medios para afirmar su etnicidad: la lengua, la religión, la indumentaria, los ritos funerarios, los tabúes alimentarios. En este caso, la cultura material no propone ningún indicio revelador en cuanto a dialectos, ritos religiosos, formas de vestirse o de enterrar a los muertos. Hay un detalle muy interesante sobre sus costumbres alimentarias: nunca, en ningún poblado israelita, fueron exhumados huesos de cerdo. En esa época, los primeros israelitas eran el único pueblo de esa región que no comía cerdo. 

-¿Cuál es la razón?
-No lo sabemos. Quizá los protoisraelitas dejaron de comer cerdo porque sus adversarios lo hacían en profusión y ellos querían ser diferentes. El monoteísmo, los relatos del Exodo y la alianza establecida por los hebreos con Dios hicieron su aparición mucho más tarde en la historia, 500 años después. Cuando los judíos actuales observan esa prohibición, no hacen más que perpetuar la práctica más antigua de la cultura de su pueblo verificada por la arqueología. 

-En el siglo X a.C. las tribus de Israel formaron una monarquía unificada -el reino de Judá- bajo la égida del rey David. David y su hijo, Salomón, servirán de modelo a las monarquías de Occidente. ¿Tampoco ellos fueron lo que siempre se creyó?
-Tampoco en este caso la arqueología ha sido capaz de encontrar pruebas del imperio que nos legó la Biblia: ni en los archivos egipcios ni en el subsuelo palestino. David, sucesor del primer rey, Saúl, probablemente existió entre 1010 y 970 a.C. Una única estela encontrada en el santuario de Tel Dan, en el norte de Palestina, menciona "la casa de David". Pero nada prueba que se haya tratado del conquistador que evocan las Escrituras, capaz de derrotar a Goliat. Es improbable que David haya sido capaz de conquistas militares a más de un día de marcha de Judá. La Jerusalén de entonces, escogida por el soberano como su capital, era un pequeño poblado, rodeado de aldeas poco habitadas. ¿Dónde el más carismático de los reyes hubiera podido reclutar los soldados y reunir el armamento necesarios para conquistar y conservar un imperio que se extendía desde el Mar Rojo, al Sur, hasta Siria, al Norte? Salomón, constructor del Templo y del palacio de Samaria, probablemente tampoco haya sido el personaje glorioso que nos legó la Biblia. 

-¿Y de dónde salieron sus fabulosos establos para 400.000 caballos, cuyos vestigios sí se han encontrado?
-Fueron criaderos instalados en el Sur por el reino de Israel varios decenios más tarde. A la muerte de Salomón, alrededor del 933 a.C., las tribus del norte de Palestina se separaron del reino unificado de Judá y constituyeron el reino de Israel. Un reino que, contrariamente a lo que afirma la Biblia, se desarrolló rápido, económica y políticamente. Los textos sagrados nos describen las tribus del Norte como bandas de fracasados y pusilánimes, inclinados al pecado y a la idolatría. Sin embargo, la arqueología nos da buenas razones para creer que, de las dos entidades existentes, la meridional (Judá) fue siempre más pobre, menos poblada, más rústica y menos influyente. Hasta el día en que alcanzó una prosperidad espectacular. Esto se produjo después de la caída del reino nórdico de Israel, ocupado por el poderoso imperio asirio, que no sólo deportó hacia Babilonia a los israelitas, sino que además instaló a su propia gente en esas fértiles tierras. 

-¿Fue, entonces, durante el reino de Josías en Judá cuando surgió la idea de ese texto que se transformaría en fundamento de nuestra civilización occidental y origen del monoteísmo?
-Hacia fines del siglo VII a.C. hubo en Judá un fermento espiritual sin precedente y una intensa agitación política. Una coalición heteróclita de funcionarios de la corte sería responsable de la confección de una saga épica compuesta por una colección de relatos históricos, recuerdos, leyendas, cuentos populares, anécdotas, predicciones y poemas antiguos. Esa obra maestra de la literatura -mitad composición original, mitad adaptación de versiones anteriores- pasó por ajustes y mejoras antes de servir de fundamento espiritual a los descendientes del pueblo de Judá y a innumerables comunidades en todo el mundo. 

-El núcleo del Pentateuco fue concebido, entonces, quince siglos después de lo que creíamos. ¿Sólo por razones políticas? ¿Con el fin de unificar los dos reinos israelitas?
-El objetivo fue religioso. Los dirigentes de Jerusalén lanzaron un anatema contra la más mínima expresión de veneración de deidades extranjeras, acusadas de ser el origen de los infortunios que padecía el pueblo judío. Pusieron en marcha una campaña de purificación religiosa, ordenando la destrucción de los santuarios locales. A partir de ese momento, el templo que dominaba Jerusalén debía ser reconocido como único sitio de culto legítimo por el conjunto del pueblo de Israel. El monoteísmo moderno nació de esa innovación. 
LaNacion.com.ar

jueves, 24 de noviembre de 2005

Michael Jackson llama a los judíos “sanguijuelas”

La estrella pop Michael Jackson fue grabada haciendo señalamientos antisemitas al llamar a los judíos “sanguijuelas”.

En una serie de cintas de audio trasmitidas el miércoles en le programa “Buenos Días América”, de la ABC, se escucha a Jackson usando lenguaje antisemita en un mensaje oral a uno de sus ex asesores. “Ellos chupan… son como sanguijuelas”, se oye decir a Jackson. “Es una conspiración. Los judíos lo hacen a propósito”.

Las cintas son parte de una demanda iniciada contra Jackson por dos de sus ex asesores. Según el informe de la ABC, Jackson, quien fuera limitado por sus administradores comerciales respecto de los montos de efectivo que estaba autorizado a gastar, solía pedir a sus asesores préstamos de efectivo que a veces llegaban a millones de dólares. Cuando no recibía el dinero se volvía abusivo y dejaba mensajes agresivos.

El mensaje fue enviado a Dieter Wiesner, un ex asesor que ahora está demandando a la estrella pop por 64 millones de dólares. Otra demanda separada fue iniciada por Marc Schaffel, que reclama que Jackson le debe 3 millones de dólares.

El noticiero de la ABC ha dicho que mientras pudo ser confirmada la autenticidad de los registros de contestador telefónico dejados por Jackson a Schaffel, ellos no pudieron verificar la grabación en el contestador telefónico de Wiesner.

La Liga Antidifamación (ADL) emitió una declaración alegando que Jackson “tiene una vena antisemita”. Abraham Forman, director nacional de la ADL, dijo “Cada vez que tiene un problema en su vida culpa a los judíos”. Forman refirió un incidente similar con Jaxkson en 1995 cuando él escribió una canción titulada “Ellos no se preocupan por nosotros”, que incluía estereotipos antisemitas. Jackson se disculpó después por la letra y sacó esas frases de la canción.

“Se dice que Jackson está infectado con las ideas clásicamente estereotípicas de los judíos como todopoderosos, acumuladores de dinero y manipuladores”, dijo Forman. Exhortó a Michael Jackson a reconocer el odio de sus palabras y mostrar a sus admiradores que rechaza la intolerancia.

El abogado de Jackson fue mencionado por la ABC como no dispuesto a comentar el contenido de las cintas de audio. Desde su absolución sobre los cargos de abuso de menores, Jackson ha estado viviendo en Bahrain.

Jerusalem Post

sábado, 6 de diciembre de 2003

Con su dinero bajo la piel

En el futuro quizá no sea necesario cargar efectivo ni tarjetas de crédito o débito; un chip implantado en un brazo será suficiente para pagar.

El eslogan "nunca salga sin ella", que utilizaba en sus comerciales una tarjeta de crédito, podría volverse realidad de una manera un tanto retorcida. La firma estadounidense Applied Digital Solutions (www.adsx.com) está desarrollando un servicio que permitirá a las personas pagar sus compras mediante un chip implantado bajo la piel.



El servicio, llamado VeriPay, pretende volver obsoletos el efectivo y las tarjetas de crédito y débito. Lo único que los usuarios necesitarán es VeriChip, un pequeño chip implantado en un brazo. Este transmitirá a un escáner, mediante señales de radio, un número único que identifica a la persona para que el valor de las compras se cargue a su cuenta bancaria o de crédito.

El servicio está a varios años de ser una realidad, ya que Applied Digital Solutions (ADS) debe convencer a las entidades financieras de que lo adopten (y a los usuarios). Lo que sí esta disponible es el chip.

Esa empresa lo ofrece para diversas aplicaciones relacionadas con salud y seguridad, entre otros (por ejemplo, identificación de empleados en plantas nucleares). Incluso, ADS está ofreciendo descuentos a las primeras 100.000 personas que se inscriban para el implante del chip en Estados Unidos.

VeriChip, que tiene el tamaño de un grano de arroz, no requiere baterías. El chip permanece 'dormido' hasta que el escáner externo le envía una señal; y precisamente, de la transmisión de radio que realiza el escáner, el chip toma la energía necesaria para transmitir el número de identificación del usuario.

Aunque el concepto de un chip implantado parece de ciencia ficción, las transacciones comerciales a través de señales de radiofrecuencia (RFID) comienzan a tomar fuerza en países como Estados Unidos.

Pioneros del RFID

Firmas como Wal-Mart, Procter & Gamble y Gillete han empezado a instalar masivamente chips de radiofrecuencia en sus productos como un sustituto de los códigos de barras. El sistema evitará que los clientes hagan largas filas frente a las cajas de pago en los supermercados, pues el escáner puede leer los chips de los productos más rápidamente.

Así mismo, Mobil está dotando a sus clientes frecuentes en Estados Unidos de un pequeño llavero, denominado Speedpass, que tiene un chip de identificación. Así, luego de llenar el tanque de gasolina, los compradores se acercan a un escáner para que el costo del combustible se cargue en segundos a su tarjeta de crédito.

MasterCard, por su parte, empezó a realizar pruebas con su nueva tarjeta de crédito PayPass, que incorpora un sistema RFID. Este elimina la necesidad de que los clientes firmen recibos o interactúen con los empleados de las tiendas. La compañía aseguró que piensa implementar el chip en lapiceros y aretes para darle un toque de elegancia.

Sin embargo, los lapiceros pueden perderse y los aretes pueden ser robados en cualquier esquina. Por eso, ADS quiere imponer el nuevo concepto de llevar el chip bajo la piel.

Camino difícil

El implante de estos chips recibió la aprobación de la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) en el 2002 (la entidad que garantiza que los productos comercializados en E.U. no representan un riesgo para la salud). Sin embargo, son muchos los que se oponen.

El 21 de noviembre, 30 entidades defensoras de la privacidad, encabezadas por la Fundación para la Investigación de Políticas de Información (www.fipr.org), protestaron contra el uso de los sistemas RFID, pues los consideran una amenaza a la privacidad de los usuarios.

También hay preocupaciones por la seguridad. Inquieta que en el futuro los delincuentes lleguen al extremo de extraer los chips de las personas; sin embargo, ADS espera que VeriChip se combine con otras medidas para aumentar la seguridad. Por ejemplo, un cajero electrónico podría leer el chip, pero además exigir una contraseña.

De otro lado, grupos cristianos radicales se oponen al dispositivo porque lo consideran la 'marca de la bestia' mencionada en la Biblia. Según el sitio web Los Ministerios de los Últimos Días (www.tldm.org/News4/MarkoftheBeast.htm), el Apocalipsis habla de una marca puesta por Satanás en cada persona. Sin ese número, nadie podrá comprar ni vender nada (Apocalipsis, capítulo 13, versículos 16-18).

De cualquier forma, ADS seguirá desarrollando servicios con VeriChip. Aparte de VeriPay, la compañía lanzó VeriKid, para ubicación de niños secuestrados; VeriMed, para vigilar a pacientes agobiados por enfermedades graves, y VeriGuard, que controla el acceso a edificios con altas exigencias de seguridad.

Chip para ubicar secuestrados

Hace tres años, Applied Digital Solutions (ADS) lanzó Digital Angel, un chip basado en un sistema de posicionamiento global (GPS) que se implanta debajo de la piel para establecer la localización exacta de su usuario.

El dispositivo pretendía convertirse en una herramienta contra el secuestro, y fue comercializado en países como Estados Unidos, Rusia, México e incluso Colombia, según datos de Digital Angel (www.digitalangel.net).

Ahora, Solusat, el distribuidor para México de VeriChip, pondrá en marcha VeriKid, un servicio de implante de chips para niños mexicanos, con el fin de localizarlos si se pierden o son secuestrados.

En México, implantarse el chip cuesta 200 dólares. Además, los usuarios deben pagar 50 dólares anuales para mantenerse en una base de datos y 1.200 dólares en caso de que el localizador deba ser activado.

Terra.cl

lunes, 24 de marzo de 2003

Karin Ebensperger: Saddam Hussein, el pretexto de EE.UU.

Casi nadie, ni siquiera en Irak, está a favor de un gobernante tan cruel como Saddam Hussein. Sin embargo, la pregunta es si estar o no de acuerdo con esta gran guerra para sacarlo del poder.


Es notorio que el Papa ha estado fuertemente en contra, e incluso el padre del presidente Bush, el ex presidente Bush, ha guardado silencio ante la decisión de su hijo de atacar sin haber logrado un apoyo internacional amplio.


EEUU ya no lidera como en 1991, una coalición casi universal. Ni siquiera gran parte de Occidente se identifica con EEUU. Por eso hay mucho que reflexionar: no es tan simple como decir esta es un guerra contra Saddam Hussein y punto, porque si así fuera casi todos apoyarían.


Lo que está en juego, después de los ataques del 11 de septiembre, es una amenaza terrorista amplia, difusa y con componentes culturales. Hussein es nefasto, sin duda.


Pero si aplicamos la lógica de Washington de hacer una gran guerra para sacarlo, después debería hacer guerras preventivas contra Corea del Norte que tiene armas nucleares, contra Irán con su gobierno fundamentalista que se sabe apoya terroristas, y tantos otros gobiernos que también tienen armas peligrosas.


Se sabe por ejemplo que desde Arabia Saudita el grupo Al Qaeda recibió apoyo y dinero antes de atacar a EEUU. En resumen, por razones de principios y de cultura uno debería estar con EEUU que es una democracia y contra Hussein que es un tirano.


Pero por razones de principios también, hay que observar con cuidado si Irak no será otra aventura de la política exterior de Washington, que ha dado tantas pruebas históricas de su discutible criterio.

miércoles, 13 de marzo de 2002

Nueva versión del Antiguo Testamento, de "texto divino" a "documento humano"

¿ABRAHAM Y MOISES NUNCA EXISTIERON? ¿EL EXODO FUE PURA FICCION? EXPERTOS JUDIOS PUBLICAN SUS DUDAS

La Sinagoga Unida del Judaísmo Conservador acaba de publicar una nueva versión del texto bíblico reinterpretado a la luz de los hallazgos de arqueólogos que vienen haciendo excavaciones en Israel y sus alrededores en los últimos 25 años. Se proponen enfrentar a las que consideran versiones "infantiles" del Antiguo Testamento. Ya vendieron más de 100.000 ejemplares




Por Michael Massing


Abraham, el patriarca judío, tal vez nunca haya existido. Tampoco Moisés. Es más, la historia del éxodo tal cual se relata en la Biblia, quizá nunca ocurrió. Lo mismo es válido para la caída de los muros de Jericó. Y es muy probable que David, lejos de ser el rey intrépido que convirtió a Jerusalén en una capital poderosa, haya sido un líder provincial cuya reputación más tarde se magnificó para darle un empuje a una nación en crisis. Estas propuestas -bastante asombrosas, por cierto- son producto de los hallazgos de arqueólogos que vienen haciendo excavaciones en Israel y sus alrededores en los últimos 25 años y que ganaron una amplia aceptación entre los rabinos no ortodoxos. Claro que no hubo ningún intento por difundir estas ideas o discutirlas con los laicos. Al menos, hasta ahora.



La Sinagoga Unida del Judaísmo Conservador, que representa al millón y medio de judíos conservadores de Estados Unidos, acaba de publicar una nueva Tora (Antiguo Testamento), la primera para los conservadores en más de 60 años. Bajo el nombre de "Etz Hayim" ("Arbol de la vida" en hebreo), ofrece una interpretación que incorpora los últimos hallazgos de la arqueología, la filología, la antropología y el estudio de las culturas antiguas. Para los editores que trabajaron en el libro, representa uno de los esfuerzos más sólidos que se hayan hecho hasta el momento para introducir una visión de la Biblia, no tanto como un texto divino, sino como un documento humano.

"Cuando yo era chico, en Brooklyn, los fieles no eran demasiado sofisticados", dijo el rabino Harold Kushner, uno de los editores del nuevo libro. "Hoy leen mucho sobre psicología, literatura e historia, pero siguen encerrados en una versión infantil de la Biblia". "Etz Hayim", compilada por David Lieber de la Universidad del Judaísmo en Los Angeles, intenta cambiar esta imagen: ofrece el texto hebreo estándar, una versión paralela en inglés, una exégesis página por página, comentarios periódicos sobre la práctica judía y, al final, 41 ensayos de rabinos y académicos prominentes sobre temas que van desde el rollo de la Tora y las leyes de alimentación hasta la ecología y la escatología que, seguramente, sorprenderán a muchos fieles.

Tal es el caso de un ensayo de Robert Wexler, presidente de la Universidad del Judaísmo en Los Angeles, que, sobre la base del academicismo moderno, establece que es improbable que la historia del Génesis haya tenido un origen en Palestina. Es más probable, según Wexler, que haya surgido en la Mesopotamia, cuya influencia es más evidente en la historia del diluvio, que probablemente fuera consecuencia del desborde periódico de los ríos Tigris y Eufrates. Igualmente asombroso para muchos lectores será el ensayo "Arqueología bíblica", de Lee Levine, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén. "Las fuentes egipcias no hacen ninguna referencia a que el pueblo de Israel haya morado en ese país", escribe, "y la evidencia que sí existe es insignificante e indirecta". Y agrega que la escasa evidencia indirecta, como el uso de nombres egipcios, "dista de ser adecuada como para corroborar la historicidad del relato bíblico".

La noción de que la Biblia no es literalmente cierta "está más o menos aceptada por los rabinos más conservadores", observó David Wolpe, un rabino del Templo Sinaí en Los Angeles y colaborador en "Etz Hayim". "Pero algunos fieles se sentirán molestos". En la última Pascua, en un sermón ante 2.200 fieles en su sinagoga, el rabino Wolpe dijo que "prácticamente todos los arqueólogos modernos coinciden en que la manera en que la Biblia describe el éxodo no refleja la manera en que sucedió en realidad, si es que sucedió". El rabino ofreció, según sus palabras, una "letanía de desilusión" sobre la narrativa, incluyendo contradicciones, improbabilidades, lapsus cronológicos y la falta de evidencia comprobatoria. En realidad, dijo, los arqueólogos que excavan en el Sinaí "no encontraron ningún rastro de las tribus de Israel, ni un solo cacharro". La reacción que provocó el sermón del rabino fue mixta: muchos le manifestaron admiración por su valentía y otros tantos se mostraron indignados por su audacia.

La masa de evidencia académica que cuestiona la narrativa del éxodo se volvió tan importante que las opiniones minoritarias se volvieron mayoría. Pero no entre los judíos ortodoxos, quienes siguen considerando a la Tora como la palabra divina e incuestionable de Dios. Lawrence Schiffman, profesor de la Universidad de Nueva York y judío ortodoxo, dijo que "Etz Hayim" va demasiado lejos al aceptar el academicismo moderno que, sin darse cuenta, termina siendo "oposición nihilista" a lo que creen los judíos conservadores. Observó, sin embargo, que la mayoría de los interrogantes sobre la precisión de la Biblia se habían escondido en el patio trasero y que "el promedio de los fieles que acuden a la sinagoga nunca van a buscar allí".

Desde que se publicó, hace unos meses, "Etz Hayim" ya vendió más de 100.000 ejemplares y muchos esperan que se convierta, finalmente, en la Biblia oficial de las 760 sinagogas conservadoras de Estados Unidos. Sin embargo, la longevidad de "Etz Hayim" tal vez dependa del ritmo de los descubrimientos arqueológicos.

© The New York Times
Clarin.com

domingo, 9 de marzo de 1997

Internet en la marmita de los brujos

Paulo Ramírez
Artes y Letras, El Mercurio


En octubre de 1957 el gobierno y la comunidad científica estadounidenses sintieron un temblor que demoraría muchos años en apaciguarse: la agencia espacial soviética había logrado poner en órbita el primer satélite artificial de la historia, el Sputnik. El pánico resultó fructífero: a los pocos meses, gracias a la petición y a la insistencia del Presidente Dwight Eisenhower, el Congreso aprobó la creación de la National Aeronautics and Space Administration (NASA), que antes del fin de 1958 puso en órtiba su propio satélite. Pero otro resultado directo fue la organización de una oficina dependiente de la Secretaría de Defensa, llamada Advanced Research Project Agency (agencia para proyectos de investigación avanzada) o simplemente ARPA.

Para el resto del mundo, el nacimiento de esta oscura agencia, podría haber pasado perfectamente inadvertido (como de hecho lo pasó durante decenios).

Pero ocurre que bajo su alero, con su dinero y guiado por sus inspiraciones, un grupo de científicos, pequeño al principio, infinito después, sentó las bases de lo que hoy conocemos como Internet. La historia de esos hombres es la que cuentan Katie Hafner y Matthew Lyon, en "Where the Wizards Stay Up Late: the Origins of the Internet" (Simon & Schuster, 1996), un libro que, a través de un relato básicamente anecdótico y un poco recargado de siglas y de terminología especializada, logra retratar la personalidad de los "hechiceros" que trajeron a la vida a la llamada red universal de redes computacionales, y con ello, redescubrir la "personalidad" de la propia Internet.

El pánico post-Sputnik dio origen a la edad de oro de la investigación y del desarrollo militar en Estados Unidos. ARPA abrió sus puertas, a principios de 1958, con un presupuesto de 520 millones de dólares, y con planes para gastar más de 2 mil millones en diversos proyectos. Su primer director, Roy Johnson, un administrador que había hecho fabulosa carrera en Procter & Gamble, definió el rol de la agencia en términos puramente militares, delineando proyectos como el desarrollo de satélites de supervivencia global, vehículos interceptores espaciales, armas estratégicas en órbita, estaciones espaciales e, incluso, una base lunar permanente. Pero todo eso era en realidad tarea de la recién nacida NASA, por lo que de un día para otro, ARPA se quedó sin presupuesto, sin proyectos y, finalmente, sin director. El nuevo axioma era alejarse del Pentágono y enfocar su papel en la investigación básica y de largo plazo.

Entretanto, había llegado John F. Kennedy al poder, y el segundo director de ARPA, el brigadier general Austin W. Betts, dio paso al primer científico que estuvo a cargo de la agencia, Jack P. Ruina. Ingeniero eléctrico, profesor universitario y con buen conocimiento del ámbito de la defensa, Ruina (por muy paradójico que suene) logró salvar a ARPA, centrando sus esfuerzos en investigación básica sobre defensa de misiles balísticos y detección nuclear.


Simbiosis entre hombres y máquinas

En mayo de 1961, ocurrió un hecho insignificante que terminó por tener enormes consecuencias. A raíz de un contrato que concluyó en fracaso, la Fuerza Aérea recibió un enorme y costoso computador, el Q-32, que debiera haber actuado como apoyo en los sistemas básicos de alerta temprana. Sin saber mucho qué hacer con el equipo, la Fuerza Aérea se lo entregó a ARPA.

Ruina quiso destinarlo al desarrollo de sistemas de comando y control, dos palabras claves en los primeros años de la era nuclear, y para su administración contrató a J.C.R. Licklider. Sicólogo de profesión (formado bajo la fuerte influencia que B.F. Skinner tenía en Harvard), especializado en sicoacústica y entusiasta de los computadores, Licklider poseía una visión avanzada y radical acerca de ellos: pensaba que no eran simples máquinas calculadoras, sino que, en un sentido completamente mcluhaniano, tenían el potencial de actuar como extensiones del ser humano, "como herramientas que podrían amplificar el rango de la inteligencia y expandir el límite de sus poderes analíticos". El proponía una simbiosis entre hombres y máquinas, donde la máquina funciona como un socio solucionador de problemas que se encarga del trabajo sucio y deja que los humanos se dediquen su tiempo a reflexionar y tomar mejores decisiones.

Pero su aporte más práctico vino por otro lado. Para deshacerse de algunos de los alocados planes que el Departamento de Defensa pretendía encargarle (como un detector de patrones de comportamiento en los funcionarios soviéticos), Licklider debió desarrollar sus propios proyectos, y partió por reunir a los centros de investigación computacional más avanzados del país y firmar contratos con ellos. Con su humor característico, llamó al grupo la Red Computacional Intergaláctica. Llevaba sólo seis meses en ARPA cuando escribió un memorandum que hizo circular en el grupo y en el que se quejaba de la disparidad de lenguajes de programación y de sistemas de control que existían entre sus equipos. "¿No sería deseable o incluso necesario que todos estos centros estuvieran de acuerdo en algún lenguaje o, al menos, en alguna forma común de preguntar cosas como '¿qué idioma hablas?". Después de eso, lanzó su idea: "Puede ser que sólo en raras ocasiones los computadores operen juntos en una red integrada. Pero me parece importante desarrollar esa capacidad". Y ése fue el sentido que le dio a la oficina que comenzó a dirigir dentro de ARPA, la Oficina de Técnicas de Procesamiento de Información.

Interconección computacional Contratado por el sucesor de Licklider, Ivan Sutherland, un joven sicólogo y matemático llamado Bob Taylor daría los pasos siguientes para hacer posible la interconexión computacional. Claro que su motivación era sobre todo práctica: los diversos contratistas de la agencia exigían más y más recursos computacionales; cada investigador quería su propio equipo y había una obvia duplicación de esfuerzos en distintas áreas. Tal como lo relatan Hafner y Lyon, la reflexión de Taylor avanzó por el siguiente hilo:

Los computadores no eran ni pequeños ni baratos. ¿Por qué no intentar unirlos? Así, los investigadores que hacen un trabajo similar en diferentes partes del país podrían compartir sus recursos y sus resultados con más facilidad y sus proyectos podrían ser complementarios. Por eso Taylor sugirió que ARPA financiara una pequeña red para unir a la comunidad científica que trabajaba para la agencia.

Su primera decisión fue contratar a Larry Roberts, científico del Laboratorio Lincoln de MIT, para que planificara y desarrollara la red. Por esos años, y de manera independiente, tres centros de investigación estaban pensando en la idea de la interconexión de computadores. Uno era la RAND Corporation (importante contratista del Departamento de Defensa), donde Paul Baran, había diseñado una red para conectar los equipos militares que sería capaz de sobrevivir incluso un ataque nuclear. Sus esquemas posibles eran tres: una red centralizada, que desde un punto abría sus tentáculos para llegar a toda partes; una red descentralizada, con varios centros de igual importancia que se desperdigaban en diversos computadores, y una red distribuida, donde cada equipo es un centro igualmente importante, conectado a varios otros equipos a la vez. Además, concibió una forma de superar uno de los problemas que más difícil hacía la interconexión: la lentitud y poca confiabilidad de las líneas telefónicas. Este mismo desafío estaba siendo abordado en Inglaterra, al interior del Laboratorio Nacional de Física por Donald Davies. La solución a la que llegaron separadamente consistía en la partición de los mensajes electrónicos en pequeños paquetes de igual tamaño que serían enviados a través de la red, y que deberían buscar sus propios caminos para llegar al computador de destino. El concepto fue bautizado como "packet-switching". Baran buscó apoyo para su proyecto en AT&T, el gigante de las telecomunicaciones estadounidenses de la época, pero fue rechazado por impracticable. A Davies le fue mejor en su país, y el desarrollo de la red británica avanzó con sólo unos años de retraso detrás de la norteamericana. El tercer centro era MIT, donde Leonard Kleinrock escribió el primer ensayo sobre "packet-switching" en 1961. El proyecto de ARPA, que fue el que se convirtió en realidad, utilizó las ideas de Kleinrock, y en una reunión en Ann Arbor, Michigan, en 1967, citada por Roberts para discutir el experimento de la red, se consolidaron los conceptos de la red distribuida y del "packet-switching", a los que se agregó un tercer elemento, sugerido por el científico Wes Clark: la necesidad de un computador que sirviera de intermediario y que funcionando como espina dorsal de la red pudiera comunicarse sin problemas con cualquier tipo de equipo. Esa idea de computador fue llamada "Interface Message Processor" (IMP), y fue la solución práctica para que la red de ARPA pudiera hacerse realidad.

A mediados de 1968, Roberts y los colaboradores de ARPA habían finalizado el diseño esencial de la red, la que comenzaría conectando cuatro puntos dentro de Estados Unidos: la Universidad de California en Los Angeles, el Stanford Research Institute, la Universidad de Utah y la Universidad de California en Santa Bárbara, a través de los llamados IMPs. Pero habiéndose logrado experimentos exitosos en "packet-switching" (especialmente los realizados por Kleinrock) y teniendo el diseño de la red, faltaba un detalle nada de menor: construir el equipo que serviría como intermediario o mensajero.

Para eso, ARPA llamó a una licitación que fue ganada por Bolt Beranek and Newman, una pequeña firma de Cambridge, Massachusetts. Su preocupación principal era la confiabilidad. Como plataforma de hardware para elaborar el mensajero se escogió el nuevo DDP-516 de Honeywell, un computador que estaba demostrando una sofisticada capacidad para operaciones de tipo input/output (entrada y salida), que era justamente lo que los IMP necesitaban. Heart también creía que esta subred de mensajeros debía operar de manera invisible para el usuario, haciendo aparecer la conexión entre computadores como una operación directa y transparente. En un mes de trabajo (y con todos sus hechiceros trasnochando), BBN pudo entregar su propuesta. Ganarla significó el pago de un millón de dólares, pero también la obligación de entregar cuatro equipos mensajeros y tener la red funcionando en apenas doce meses.

Las obsesiones y los métodos de trabajo del equipo encabezado por Heart, llamados los "IMP Guys", llegarían con el tiempo a permear a la red completa.

Por ejemplo, la informalidad en las comunicaciones. La única obligación (en ese tiempo y también ahora, cuando Internet ha cambiado enteramente su cara) es escuchar al otro y aceptar la posibilidad de que tenga la razón. Pero cualquiera puede hablarle a cualquiera. En ese sentido, el equipo que comenzó a dar vida a la Arpanet (que después sería absorbida por Internet) jugaba con reglas tremendamente democráticas, las que persistieron durante los años siguientes, y de las cuales todavía queda alguna muestra en la ultracomercializada World Wide Web. Otra característica, la participación, también surgió durante la elaboración de la red, cuando un pequeño grupo de estudiantes de postgrado de las cuatro universidades envueltas en el proyecto decidió trabajar en el problema de la comunicación entre los servidores de la red (llevar los paquetes de información de un servidor a otro era tarea de BBN, pero hacer que cualquier computador pudiera entender esa información sería desafío para este grupo informal). Al poco tiempo se darían cuenta de que lo que buscaban era un protocolo de comunicación.

Los "IMP Guys" cumplieron su parte del contrato, y a fines de 1969 los cuatro equipos mensajeros estaban instalados. Cada equipo fue conectado a un servidor, en las cuatro universidades participantes (donde los esperaban con ansias, para avanzar en sus propias investigaciones, casi todas orientadas, todavía, al área de defensa). Pero el protocolo demoró más tiempo en llegar: recién a mediados de 1970 el grupo de estudiantes logró completar el Network Control Protocol ; un año más tarde presentaría el File-Transfer Protocol y terminaría de pulir el programa Telnet (que permite el acceso distante a otro computador simulando ser un terminal conectado directamente a él).

Hacia fines de 1972, Arpanet funcionaba satisfactoriamente y estaba lista para estrenarse en sociedad. Con motivo de la Primera Conferencia Internacional en Comunicación Computacional, realizada en Washington, D.C.,

se montó una demostración pública del funcionamiento y de las capacidades de la red, gracias a la instalación en el lobby del hotel donde se efectuó la muestra, de un computador mensajero, continuador de los originales IMPs. La exhibición fue un éxito, entusiasmó a los científicos y abrió el apetito de algunos fabricantes de equipos y productores de software.

Desde el principio, y en una tradición que continúa hasta hoy en Internet, Arpanet fue utilizada simultáneamente para mejorar las capacidades de la propia red y para trabajar en proyectos de índoles muy diversas. La mejor demostración de esa realidad la constituye el correo electrónico. Incluso en la actualidad, el e-mail es la aplicación más utilizada de Internet (hacia 1973, tres cuartas partes del tráfico de Arpanet era correo electrónico), y su desarrollo fue uno de esos proyectos participativos que encuentran en la red su mejor entorno. El primer programa para correo electrónico fue escrito por Ray Tomlinson, de BBN, en 1972. Pero su aporte mayor tuvo que ver con la casualidad: al elaborar un programa que iba a enviar mensajes de un computador a otro (cada uno de esos computadores utilizado por diversos usuarios), necesitaba un signo para separar el nombre del usuario del nombre del servidor. Miró su teclado y, sin motivo racional alguno, escogió el signo @ (arroba, que en inglés también significa "at", es decir, en). Su primitivo programa fue mejorado por los demás usuarios en el "Message Group", quienes se pusieron de acuerdo, no sin dificultades, en cómo manejar los encabezamientos de los mensajes, cómo definir las direcciones y qué normas no escritas incorporar en lo que se conoce ahora como "netiquette" (el Manual de Carreño de la red). Los programas de correo fueron haciéndose cada vez mejores, y eran distribuidos gratuitamente a través de la red.

Masiva comercialización en la red de redes A principios de los setenta, Arpanet era conocida en prácticamente todas las universidades de Estados Unidos. El número de servidores conectados había crecido desde los cuatro originales hasta varios cientos, y algunos científicos trabajaban en la experimentación con nuevos sistemas de transmisión de los datos, utilizando los satélites y las ondas radiales.

Esos tres sistemas, el terrestre, el satelital y el radial, no tenían posibilidad de interconexión. En ese problema se interesaron Robert Kahn (de ARPA, rebautizada DARPA, por defensa) y Vinton Cerf (este último conocido después como el padre del Internet, en ese tiempo investigador de Stanford), quienes comenzaron a trabajar en un nuevo protocolo que permitiera a cualquier red conectarse a Arpanet, no importando sus características internas. Según sus planes, los paquetes de información serían trasladados por "routers" que no tocarían la información contenida en ellos y, tal vez lo más característico de Internet, no habría ningún tipo de control global de las operaciones. La red distribuida soñada por Paul Baran más de diez años antes se hizo realidad, gracias a Cerf y a Kahn, con la creación del Transmission-Control Protocol, el ahora famoso TCP. A pesar de los avances logrados por BBN y DARPA, un pilar indispensable para idear una red de redes fue el desarrollo del TCP/IP. Sin ese protocolo, que permite realizar todos los servicios de transporte y envío de datos, no sería posible la interconexión de redes que existe actualmente.

El desarrollo y la proliferación del TCP/IP fueron apoyados por el nacimiento de las redes de área local, que son las que existen hoy en la mayoría de las empresas. Esas redes (entre las cuales la más común hoy día es Ethernet, creada por Bob Metcalfe, del centro de investigación de Xerox en Palo Alto) se conectan a Internet a través de un "router", utilizando el protocolo inventado por Cerf y Kahn. Las facilidades para la instalación de redes y su conexión a Internet hicieron que la red de redes creciera de manera explosiva. Tanto así que la antigua lista de nombres de los servidores de Arpanet ya no servía, y mediante de una nueva ronda de colaboración a través de la red fue creado el Sistema de Nombres de Dominio, que estableció la estructura de las direcciones de Internet y la dividió en siete denominaciones distintas: gov (por gobierno), com (por compañía), org (por organización sin fines de lucro), mil (pot militares), net (por proveedores de la red) y int (por tratados internacionales). A ellos se agregarían después los dominios de países (cl es el de Chile).

A estas alturas, era claro que la participación de DARPA en todo el proyecto había llegado a su fin. Sobre todo si se consideraba que otras agencias gubernamentales habían montado sus propias redes y las habían interconectado (a través del protocolo TCP/IP): CSNET, NFSNET, BITNET, SATNET, entre otras.

Era la hora de que los hechiceros dejaran de trasnochar. Mark Pullen, programador de DARPA, tuvo como misión desactivar uno por uno los mensajeros originales, y reconcetar las redes a Internet. (El IMP número uno todavía está en exhibición en la Universidad de California en Los Angeles).

Repartida por todo el mundo, ya al margen del financiamiento federal estadounidense, Internet ha seguido experimentando desarrollos. El más espectacular de todos, la World Wide Web, creada por Tim Berners-Lee en el laboratorio de física de CERN, en Ginebra, Suiza, que ha permitido la comercialización y la masificación completa de la red. Con sus capacidades interactivas y multimedia, la web simplifica el uso de Internet y amplifica el espectro de sus herramientas y de su llegada. Simplemente moviendo el cursor del computador personal y apretando el botón encima del texto (en realidad hipertexto) o de las imágenes, se puede acceder en segundos a una cantidad de información jamás imaginada, y en formatos de texto, imagen estática, audio, animacion y video.

Internet ha puesto sobre la faz de la tierra no sólo una herramienta de intercambio de información, sino un medio de intercomunicación de indefinibles posibilidades, que ya está modificando la manera de realizar un sinnúmero de actividades profesionales, comerciales y de esparcimiento.

Algunos de sus conceptos originales comienzan a desaparecer, como el de la gratuidad, por ejemplo, que se basaba en la idea cierta de que todos los que están conectados a la red tienen algo que compartir (ahora muchos tienen algo que vender), pero otros siguen vigentes, como la comunicación horizontal, libre y democrática que permite el correo electrónico, o el intercambio de toda información que sirva para incrementar el conocimiento científico y académico en general, o la convicción de que los estándares (tan importantes en este mundo virtual) se adoptan, no se decretan, o, por último, la realidad de que nadie se encuentra tan lejos como para estar fuera del alcance de Internet.